Diario de a bordo: Aprendiéndonos

Estimado Capitán:

Seis meses y medio de lechonismo dan para mucho. Es como un curso intensivo de CCC sobre paternidad, pero sin diploma.

En estos primeros pasos como padre se da una situación curiosa: uno quiere que crezcan rápido para verlos hacer más cosas: hablar, andar, ir a por el periódico, pagarme la suscripción de Netflix, pero por el contrario a uno también le gustaría congelar el tiempo y quedarnos así un par de eternidades o tres.

Así que como eso no puede ser nos dedicamos a ir aprendiéndonos que decía la canción y día a día vamos descubriendo las cosas que nos molan a unos de otros y las que no.

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A ellos les gusta estar en pelotas. Se ríen cuando uno los libera de esa prisión de celulosa que son los pañales. Cada vez que se los quito me hacen una fiesta a base de carcajadas y pedorretas. Es como si dijesen: “¡No hay nada mejor que sentir el aire fresco en mi pequeño escroto papá!” o””¡Por fin te has dado cuenta tolai!”

Curiosamente Capitán los bebés humanos desarrollan desde muy pequeños la crueldad de reírse del mal ajeno. Me explico: Mearse en la cara de papá o cagarse en su mano es para ellos la felicidad absoluta. En su expresión se dibuja un inequívoco “Tú te crees que no, pero sí que sé lo que estoy haciendo. Y me mola”.

También les gusta que les cojan en brazos. Y los muy cabritos empiezan a manipularme con lloros y pucheros para que los coja. Son listos como los de atención al cliente de Vodafone. Pero ese chantaje emocional no funciona conmigo. Soy un padre más estricto que la cantante de Pimpinela. ¿A quién quiero engañar? Me hago el duro sí, pero al final ya sabe usted Capitán, tengo mi corazoncito y sucumbo a sus encantos. Dentro de poco ya no podré hacerlo.

Más cosas que les gustan.

Que le hagan pedorretas en la barriga. ¿A quién no? Yo porque no me llego que si no estaría todo el día dale que te pego.

Me refiero a las pedorretas Capitán.

También les gusta la música.

Les gusta que papá les toque la guitarra.

Tienen alma de Nureyev. Se mueven que no vea usted.

No les gusta

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No les gusta que les coma la cabeza. Véase foto adjunta.

No les gusta que les metas en la cama cuando ellos consideran que aún tienen el cuerpo para fiestas. En este aspecto si quieren juerga son como Massiel cerrando locales. Cuando se da esta situación les doy lo que quieren: les apago las luces, enciendo a “Violeta” y la habitación se transforma en un concierto de Jean Michelle Jarre.

En dos minutos dormidos a pierna suelta.

Más cosas.

Por mucho que diga su madre las verduras no les gustan. Ahí salen al padre. Se les ve en la cara.

“¿Papá, pero que mierda me estás dando?”

Me imaginó su conversación:

—Oye Tomás que en ese cuenco hay algo nuevo. Lo noto.

—¿Las frutas no están mal, pero que poca variedad tienen estos mayores no?

—Creo que tienen más, pero nos las tienen que ir dando poco a poco. Esto me parece que son una cosa que le llaman verduras.

—Qué asco de nombre.

—Pues dicen que son buenísimas… por eso la gente no las toma salvo prescripción médica.

—Me tienen pinta de aburridas. Y mira que nombres: puerro, brócoli…parecen laterales de la selección italiana.

—Calla y come que hoy es papá el que nos da la merienda. Sonríele para que se crea que lo está haciendo bien, que me da pena. Después cuando no mire desparrama todo por el babero. Ya verás como ni se da cuenta.

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Y así vamos Capitán.

Aprendiéndonos.

 

El youtuber cuarentón (II): You can´t stop the music

Estimado Capitán:

Le mando el segundo informe visual sobre mi legado a los lechones. Esta vez le envío para su supervisión (me refiero a supervisión como inspección o control no como superpoder) el segundo capítulo de la serie que he titulado “Bibe…y deja vivir”. Esta vez les habló a mis lechones de cómo era la música de cuándo yo era pequeño.Recuerde que para recibir los vídeos deberá suscribirse al canal de You Tube que he habilitado a tal efecto.

Espero que le guste Capitán.

Un saludo desde La Tierra.

 

Diario de a bordo: El youtuber cuarentón…

Estimado Capitán:

Además de los informes semanales he decidido mandarle también informes visuales que a lo mejor así me responde de una vez. Lo único que tiene que hacer es suscribirse y le llegarán puntualmente.

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En el canal podrá usted encontrar vídeos relacionados con un montón de temas, pero sobretodo centrados en la magnífica aventura de la paternidad y en la curiosa onda expansiva que golpea al resto de la familia.

De momento el canal se divide en:

Bibe… y deja vivir: Informes visuales sobre cómo los lechones van creciendo. Tutoriales para padres, reflexiones, anécdotas…

Cosas de familia: Son pequeños informes para conocer un poco más a los personajes que componen mi unidad familiar terrestre: la abuela primeriza, el abuelo deportista, los tíos friquis…

 

Espero que le guste.

Saludos desde La Tierra Capitán.

 

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Diario de a bordo: La invasión de los peluches

Capitán nos han invadido.

Ha sido una conquista silenciosa, estratégica e irreversible. Además, algo me dice que lo peor está por venir.

Remontémonos unos meses en el tiempo para comprender la magnitud de lo que estamos hablando. Tenía que haberme dado cuenta antes.

 

 

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6 de octubre de 2015: Nacen los lechones. Primero uno y después otro. Comienzan los regalos. Mucho pañal, mucho biberón y chupete. Los primeros juguetes comienzan a dejarse caer: sonajeros, algún que otro peluche. Parecen inofensivos y no les hacemos mucho caso.

10 de diciembre de 2015: Muchas visitas nos dejan peluches. Incienso, mirra y peluches era lo que  estaba escrito en La Biblia original. Uno por aquí, otro por allá. La invasión va tomando forma, pero no estamos lo suficientemente espabilados para darnos cuenta.

6 de enero de 2016:  Entre los Reyes Magos, Papa Noel, los abuelos, los tíos, un señor que pasaba por la calle etcétera estamos de mierda hasta el cuello. Pilas de peluches se amontonan en su aún no estrenada habitación. Peluches y peluches, juguetes y juguetes. Cualquier día me cruzo con Peter Pan por el pasillo.

12 de abril de 2016: Confirmada la invasión.

Y todo esto solo en seis meses. Vislumbro un futuro apocalíptico, una mezcla entre Mad Max y Toy Story.

Y lo peor es que ellos, los lechones tampoco es que se enteren mucho para ellos es más divertido mirar una pared a rayas, o la luz que sale de un móvil. A veces, mientras estoy trasteando con el teléfono los lechones miran la pantalla con mucha atención. Para mí Capitán que quieren verme la clave así que cuando la teclea tapo la pantalla con la mano y les hago una peineta.

En La Tierra uno jugaba con los juguetes de pequeño. Por lo menos hasta que llegó un señor que se llamaba Steve Jobs que tuvo la brillante idea de crear juguetes para mayores, era como Santa Claus, pero más delgado y con gafas. Pero vamos a lo que vamos, encontrarse de nuevo con la casa llena de juguetes a los casi 40 años es una sensación inquietante. Vamos a pasar lista.

En primer lugar…¿Quién los diseña? Por ejemplo, los lechones flipan con un hipopótamo violeta que nos han regalado. Un hipopótamo violeta (como muchos que hay en la naturaleza) al que hemos bautizado como “Violeta” claro. Es un hipopótamo que tiene luces en forma de estrella, de un montón de colores y un montón de música. El Joy Slava de los bebés. Se lo pones al lado y los tíos se quedan embobados mirando como las estrellas cambian de color y se funden entre ellas. Nada que no haga una buena droga. Pero entre darles LSD a los niños y “Violeta”, pues nos quedamos con “Violeta”.

Violeta tiene cuatro botones, tres interruptores, una rueda y un altavoz. Vamos que se lo das a Fernando Alonso y el tío duda.

¿Quién los diseñará?

Es decir habrá unos tíos en un sala que hagan una tormenta de ideas sobre la línea de juguetes de este año. Bien, pues yo creo que en esas reuniones no hay filtro. Todo vale, si no… ¿Por qué coño iban a acabar construyendo un hipopótamo violeta?

Me imagino esa reunión.

Basada en peluches reales.

—Hola, bienvenidos a la reunión número 127 de diseño y creación de juguetes. Como sabéis  la campaña del año pasado ha sido un éxito y esta vez queremos superarnos. ¡Así que venga! Ideas revolucionarios y recordad que no todo vale. No podemos conformarnos con lo primero que se nos ocurra. Busquemos la excelencia, por favor. Comencemos. ¿Rodríguez?

—Yo había pensado en un hipopótamo violeta.

—Me vale.

—¿Por qué violeta?

—¿Por qué no?

—Gran argumento. Algunos han ganado elecciones por menos. Muy bien, pero recordad que no vale todo ¿Domínguez?

—Yo había pensado en un mono naranja con la panza violeta y las manos verdes.

—Me vale. El violeta viene pegando fuerte este año. Una cosa Domínguez, ¿ha vuelto a fumar la hierba esa de la risa?

—Sí.

— Lo suponía. Bien hecho. Fume más.

—Gracias.

—Vamos a por otro. ¿Crespo que tiene usted? Y recordad que no vale todo por Dios.

-Una señora con un gorro rojo, vestida de violeta y con una sonrisa a lo Joker. Que acojone por igual a los niños y a los padres.

—Me vale. Muy buena idea. Excelente. ¿A ver Rial y usted qué ha pensado?

—Un gato de trapo sin articulaciones visibles, de color marrón y con un traje rosa y…

—¿Violeta?

—No, no…Púrpura.

—Es usted un genio Rial. Me vale.

Ponedle a todo doble de luces, las retinas de los niños no nos importan, y recordad que la sala de fumar cosas de risa permanecerá abierta durante 24 horas.

 

Debe ser algo así.

Y después están las canciones. Pulsamos un botón (duda al pulsar no vaya a ser que sea el  Turbo Boost) y se escucha lo siguiente:

“Estrellita brillará en el cielo la verás

cada noche surcará el espacio sin cesar

mi estrellita brillará en el cielo la veras”

Escribiendo este informe Capitán he descubierto que después de esta hay otra canción. No la había escuchado en mi puta vida. Eso sí la primera, la de la “Estrellita”, no sé… quizás mil millones de veces, una y otra vez. Por la mañana, por la noche, de tarde…Como un bucle infinito que se queda tatuado en el cerebro. Y no paro de pensar en la cantante que un día se levantó para grabar las canciones del hipopótamo violeta. Chica, nos has hecho muy feliz, no lo dejes nunca. El que quiera variedad al Spotify.

 

Lo dicho Capitán, me da la sensación de que lo peor está por llegar.

Seguiremos informando.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Diario de a bordo: 6 meses (y un día) en La Tierra

Estimado Capitán:

Hoy es un día muy especial para la unidad familiar que comando desde hace seis meses en este planeta. ¡Seis meses! Y parece que fue ayer cuando me vomitaban en la camisa y me meaban en la cara sin querer. Aunque pensándolo bien, ayer también lo hicieron.

Los dos a la vez.

Sincronizados.

Ni Gemma Mengüal.

Parecían Los Cazafantasmas cruzando los rayos y yo atrapado entre tanto fluido orgánico no procesado. ¡Qué felicidad! Nunca pensé que las heces, el pis y el vómito pudieran hacer tan feliz a una persona. A veces me dan ganas de llevarme una muestra al trabajo para tirármela por encima en los momentos de nostalgia hogareña aguda.

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Para celebrar el medio año de vida hemos decidido prepararles una fiesta por todo lo alto: pediatra, enfermera y vacuna. Un todo incluido.  Al principio la cosa empezó bien, una sonrisa por allí, un pis disparado por allá, una pequeña carcajada, pero cuando han visto la aguja…¡Ay Capitán! En ese momento la cosa cambió de tono. Para ellos ir al pediatra es como “Abierto hasta el amanecer. Nada es lo que parece.

Nunca he visto a nadie tan frustrado por no saber correr.

Pinchazo, serenata en do mayor y a los brazos de papi y mami que todo lo curan.

Esa es otra de las cosas que estamos descubriendo: la llamada “Mirada amor”. Es como la “Acero azul” de Zoolander, pero en bebé. Y entonces suena “What a wonderful world” y te das cuenta de que para esos pequeños humanos eres una especie de ídolo. Llegas a casa del trabajo y te reciben…pues como pueden.

Como aún están pillándole el truco a esto de las posturas y tal, pues agitan las piernas, sonríen y emiten esos sonidillos que parecen un módem antiguo. Cualquier día se conectan a Yahoo.

Así que en estos seis meses uno madura de golpe para estar por aquí cuánto más tiempo mejor. Deja los vicios. Come fruta. Ve La 2. Supongo que un día leerán esto y yo no estaré por aquí, pero como en estos meses he madurado mogollón me he comprado una túnica negra y una peluca plateada para grabar varios mensajes al futuro, ya sabéis como si fuera Marlon Brando en “Superman: The movie” traducido “Superman: La movida”. En vez de cristales le hablarán directamente al ordenador…

 

 

Año 2033

Antón y Tomás tienen 18 años.

Antón Jr. y Tomás cargan el cristal de la memoria artificial de su padre, Antón Sr.

—Papá…¿Estás ahí?

—No.

—Papá, déjate de coñas que tenemos una duda existencial.

El holograma de Papa Cruces toma forma en el salón de la casa. Regio y elegante. Es el Arturo Fernández de los hologramas.

-¡No sabemos qué carrera hacer! ¡Oriéntanos!

—Dejadme pensad. La verdad es que es un dilema hijos ¿Una media maratón igual es mucho no?

—¡Papa!

—Jor-El si no os importa.

—Papá, queremos decir qué carrera universitaria…

—¡Ah! Ummm…Qué dilema. ¿Qué nota habéis sacado?

—Yo 57.987.352 neocréditos.

—¿Y tú Tomás?

—6 neocréditos.

—¿Y eso?

—Es que yo quiero bailar y me saltó las clases para perrear.

—Bailar…No me sorprende, no. Yo era un gran bailarín en mis tiempos. ¿Alguna vez os he contado como hacía el gusano en…

—Dale para adelante que esta parte es un coñazo.

Tomás pulsa el botón y la imagen se acelera. Mi holograma hace el gusano, el robot, el autoestopista a velocidad de vértigo. Tomás vuelve a activar el mecanismo de interactividad.

—Tenéis que hacer lo que os haga felices. O lo que se os dé bien, a veces no van de la mano, pero si algo os gusta y lo deseáis con mucha mucha fuerza seguro que se cumplirá.

—¿En serio papá?

—Qué va. Lo saqué de “Frozen”. Ni de coña. Trola pura 100%. Como no os lo curréis ya podéis desear algo con tanta fuerza que os asome la tortuguita que así os vais a quedar.

—¿Y qué hacemos entonces?

—¿Qué dice vuestra madre?

—Que no hagamos ruido al llegar.

—No, me refiero a lo de vuestro futuro.

—Que persigamos nuestros sueños.

—Vale. Yo creo que lo más importante es que tengáis seguridad en vosotros mismos y seáis vuestros propios jefes.

—¿Yo el de Tomás y Tomás el mío?

—No coño. Que montéis vuestra empresa y curréis para vosotros mismos. ¿De acuerdo?

—¿Una empresa de qué?

—De chicles de ajo, balones cuadrados…no importa, pero que os la creáis y que salgáis a pelear todos los días.

—Vale papi.

—Una pregunta.

—Dinos papá.

—¿Estoy muerto, no?

—No, llevas en el baño media hora, te sienta fatal el mejicano.

—Qué alivio hijos…pero esta va en serio. Sed vuestros propios jefes.

—Lo tendremos en cuenta.

 

Felices 6 meses de vida. Los nuestros han sido los mejores desde lo de Sabrina en el 87.

Si es que todo lo que viene de dos en dos…

 

¡Saludos Capitán!

Le mando un informe visual para que veo que lo de bailar es pura genética.

 

 

 

 

Diario de a bordo: Érase una vez…la calle

Estimado Capitán:

Si en “Operación Alcatraz” la problemática principal era como se las arregla uno con dos lechones para salir a la calle en un intervalo prudente de tiempo este nuevo informe Capitán narra los hechos acontecidos después de dicha salida al mundo real.  Y la verdad es que cada paseo es una sorpresa. Como un capítulo del Equipo A. Sabes qué va a pasar sí, pero no sabes ni dónde ni cuando. Y ahí está la gracia.

IMG-20160404-WA0009 (2).jpgBarreras arquitectónicas

Uno descubre un nuevo mapa de su ciudad, una orografía que hasta entonces había permanecido oculta a plena luz del día. Escalones imposibles en los que antes uno no había reparado, ascensores estrechos, puertas anoréxicas y cuestas oceánicas (también llamadas cuestas tsunami) que cada vez que las subo me imagino que en su cumbre estarán dos modelos esperándome con un ramo de flores y un maillot amarillo.

—Y el ganador de la etapa es…¡Antón Cruces patrocinado por Bugaboo!

Las modelos me abrazan y sonríen a los fotógrafos mientras agarro el carrito con una mano (licencias de la alucinación, por los cojones vas a agarrar semejante tanque con una mano, soy Sperman no Hulk)

—¿Cómo va a preparar el paseo de mañana? Después de esta victoria el listón está muy alto…

—La verdad es que no pienso salir de casa hasta pasado el verano. Como la cigarra aquella. Qué coño, no me pienso ni levantar del sofá. Una sondita y tiro hasta agosto. Estoy agotado.

Las modelos me dan un beso, me rocían el cuello con champán, mi novia sonríe sin ningún tipo de celos y el llanto de los bebés me devuelve al último tramo de la cuesta.

—No lloréis cabrones que el que empuja soy yo.

Y es que…

¿A quién se le ocurre poner semejantes cuestas? Si son cuesta arriba malo, pero es que las cuestas abajo, cuando las ves llegar dices: ¡Ay menos mal que alivio! Pero es una falacia. Esas son peores, traicioneras a más no poder y cuando te das cuenta vas caminando pasito a pasito como Chiquito de La Calzada en la vendimia.

Barreras arquitectónicas. A veces no las vemos, pero por desgracias están ahí. Solo nos acordamos de Santa Barbara… si hemos dicho ya Dallas, Falcon Crest y Los Colby.

La sensación de entrar en un local con un carrito de gemelos es como la de cuando uno llega tarde al cine y su sitio está justo en el medio de la fila. Pues muy parecido. Solo que aquí si aceleras matas a alguien claro. De hecho los soldados americanos ahora van con carritos gemelares a sus invasiones pro derechos humanos. Eso no hay quien lo pare.

 

Las señoras que te paran

Las señoras te paran, te preguntan todos los días veinte veces si son los dos niños, pero a veces el orden de las preguntas te desconcierta. Será por la deshidratación de haber subido la cuesta a pulso. Al principio reaccionas bien y tal, pero cuando la historia se convierte en el Día de la Marmota en fin… que todo tiene un límite.

—¡Ohhhh que monada! ¿Cómo se llaman?

—Antón y Tomás

—¿Son niño y niña?

—Señora…Antón y Tomás, pero si quiere y le hace ilusión les puede llamar Toñi y Encarni.

—Ah…¿ entonces son niños?

—Yo diría que sí.

—¿Cuál es Encarni?

—Era ironía señora, ironía…

Ironía, qué bonito. ¿Es griega la madre?

—Jroña que jroña. Señora, ¿usted se ha tomado la medicación?

Y entonces la señora mira a la derecha a la izquierda y a continuación le estalla la cabeza.

Cosas que pasan cuando haces las preguntas incorrectas en el orden incorrecto.

Restaurantes

Lo de los restaurantes es también complicado y de ahí que si usted Capitán se encuentra en algún momento de su vida con dos lechones o más la siguiente recomendación le va a ser de utilidad. Después de casi seis meses lechoneando hemos descubierto un sitio sin problemas de accesibilidad, económico y con horario flexible. McAuto.

Seguiremos informando.

 

 

 

 

Diario de a bordo: Operación Alcatraz

Estimado Capitán:

Ni la Púnica, ni la Gürtel  ni nada de eso. La Operación Salir de Casa u Operación Alcatraz. Esa sí que es una trama digna de una película.

Ir a dar una vuelta

La preparación que requiere ir a dar una vuelta ha cambiado totalmente de significado desde la llegada de los lechones. Ese concepto por sí mismo ya no existe. Antes de los lechones (A.L a partir de ahora) aquello era mucho más sencillo.

—¿Vamos a dar una vuelta?

—¡Venga va, vamos!

Te levantabas del sofá, pillabas las llaves, algo de dinero y ancha es Castilla. Imparable. Así de sencillo. Como mucho te podía chafar el plan en última instancia un uffff, es que me tengo que calzar o un es que estoy en chándal. La pereza es un pecado capital sí, pero créame Capitán que desaparece, o al menos se reformula, cuando una fecunda de dos en dos como si no hubiera mañana.

D.L. (Después de los lechones) la cosa es distinta. Para empezar ya procuras que no te apetezca mucho dar esa vuelta. No por nada, que respirar el aire puro y fresco de la ciudad es una cosa muy sana, pero es que esto requiere una preparación equivalente a una ingeniería  y más equipación que Calleja de picnic.

Vamos por partes.

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La fórmula

Los niños tienen que ir recién cambiados ya que a los humanos tengan la edad que tengan no les gusta salir cagados a la calle. Llámeles raros.

También hay que procurar que salgan comidos porque si les entra un ataque de hambre en plena calle no se cortan y te montan un pollo que ni Massiel en una vinoteca.

La fórmula del Paseo Tranquilo queda entonces de la siguiente manera.

CL+ELL=PT

Siendo

CL: Culo Limpio

ELL: Estómago Lleno

y

PT: Paseo Tranquilo

A pesar de su alta efectividad la fórmula es altamente inestable y puede explotar en cualquier momento.

El timing

Evidentemente basta que te llame alguien con intención de quedar para que te des cuenta de que estás justo en el centro de los dos procesos. Nunca te llaman cuando están recién comidos y cambiados. Esa llamada interrumpe siempre en un punto equidistante en el tiempo entre el cambio 1 y el cambio 2. Es como si algún listo hubiese inventado una aplicación “Jodepadres” que avisa a los colegas del momento exacto en que la logística es más complicada y farragosa.

 

La silla

Lo de la silla gemelar es ya para escribir el libro entero. Un puto Transformer del infierno. En la tienda la tía la plegó hasta casi metérsela en el bolsillo. Y yo pensé: “Chupado”.  La historia empezó a cambiar cuando me entregaron cinco cajas de cartón de lo que viene siendo un tamaño considerable. Al abrirlas me di cuenta de mi error. La última vez que me había sentido así fue cuando les pedí a los reyes el barco pirata de los clics. En la tele aquello era la leche: abordajes, islas, olas, tesoros…

La realidad era otra.  Ahí estaba yo en el baño…decepcionado, en pelotas y con el barco a medio montar. Tenía que soplar para marejada y tirarme pedos en la bañera para fuerte marejada. Todo muy cutre y escatológico. Lo sé.

Pues lo mismo.

 

Menos mal que está Ovugirl porque por más que lo intento solo sé empujarla y tampoco es que vaya siempre recto, que en cuanto veo una curva cerrada empiezo a sudar. Lo de montarla, plegarla y cambiarla supongo que es cuestión de fuerza de voluntad y constancia, dos virtudes que no creo haber tenido en la vida (salvo cuando veo Rocky que entonces me crezco y me paso una semana hipermotivado). La silla tiene mil palanquitas, posiciones, botones y engranajes.   Si viniese Batman y me encargara diseñarle y construirle un nuevo batmóvil (el coche no el teléfono) estoy seguro de que acabaría antes.

 

O peto máxico 

Y después están los utensilios variados. Ese inventario  Capitán no lo tienen ni en Ikea. Colón se llevo menos cosas para el viaje.

—Hierve el agua.

—Prepara el termo.

—Esteriliza los biberones.

—Prepara la fórmula en sus cacitos.

—Mételos en sus bolsas.

Hagamos inventario. En verde mis pensamientos.

—¿Bibes?

—Sí.

—¿Toallitas?

—Sí.

—¿Leche?

—Sí.

—¿Gasas?

¿Gasas? ¿Cómo que gasas? ¿Vamos a operar a alguien o qué?

—¿Gasas?

—Sí, sí, perdón. Gasas correcto.

—¿Chupetes?

—Sí.

—¿Chupetes de repuesto?

Por si gastan los chupetes primigenios claro.

—¿Sujetaparagüas?

—Sí.

Pero:

A) no podría pronunciarlo de nuevo si me lo pidiesen y de eso dependiese mi vida.

B) Hay que ser vago para inventar “eso”.

—¿Kleenex?

—Sí. Bueno son pañuelos el Bosque Verde, pero sí.

—¿Aerored?

—Grupazo.

—¡Lo de los pedos!

—Sí, sí eso sí.

—¿Baberos?

¿Para qué llevamos las gasas entonces?

—Sí.

—¿Baberos de repuesto?

—Venga, pues también.

—¿Colonia?

—Sí.

—¿Una muda?

—Sí.

No vaya a ser que vayamos a un local con chill out y otros ambientes.

—¿Eso es una broma?

—Perdon, pensé que lo estaba pensando.

—¿Falta algo, cari?

—Sí. Un anillo para gobernarlos a todos.

—¡Qué simpático! ¿Algo más?

—Una replica del falo de Chanquete, dos gominolas de nube, tres gotas de la sangre de una virgen cubana y el ladrillo de un igloo. Y ya casi estamos…

Cuando todo este proceso acaba los niños están cagados y con hambre.

Hasta yo estoy cagado y con hambre.

Y vuelta a empezar.

Por eso llegamos tarde.

Pero felices.

Saludos desde La Tierra.