Yo soy…Sperman

Tantos años llevando camisetas de Superman y resulta que gracias a Los Mellizos (próximamente en sus pantallas, ahora en la barriga) me he dado cuenta que la “S” que lucía en mi pecho terso y bronceado no era la de Superman sino la de Sperman, un superhéroe -mucho menos conocido, pero más luchador- sin más puntos débiles que la flacidez que le deja hecho polvo. Qué ironía.

Os resumo la historia para aquellos que se acaban de enganchar a este blog.

1) Mi novia sospecha que está embarazada.

2) Yo sospecho que puede ser correcto e incluso que, tal y como ella afirma, el hijo pueda ser mío, aunque (como todo padre primerizo me sorprende el hecho de no ser estéril). No confundir esta palabra: Estéril con la ciudad portuguesa Estoril. No tienen nada que ver, pero hay gente que se confunde y queda fatal. Los disléxicos están perdonados que bastante ya tienen con palabras liarse las.

3) Nuestras sospechas se confirman después de que ella se compre un test de embarazo. Yo decía que a medias, pero al final lo pagó ella sola. En realidad le dije “a pachas”. No muy maduro la verdad.

4) Hace sus cosas de madre sobre el palito, y reflexiono sobre el hecho de que debe ser complicado atinar en el meollo del chisme. Yo sí podría. Simplemente por el mero hecho de ser Sperman, tener colita y haber jugado miles de veces con los colegas a “apuntar y cruzar los rayos”. Esta actividad se hace mucho desde que eres pequeño hasta los 36. Sea como fuere, ella acierta.

5) Salen dos rayitas que nos anuncian nuestra nueva condición. Es la primera vez que me toca algo. Nota explicativa: No me tocó, en realidad, lo estábamos buscando.

 

Como cada lunes me dirijo a mi trabajo, ya os he contado que a día de hoy soy guionista en un programa de televisión. Sí, ya sé que suena muy bien, pero en realidad no es para tanto, de hecho mi puesto es uno de los menos creativos de toda la productora. A veces meto chistes en los guiones, pero son para consumo propio. Como la heroína. Los escribo, los leo, me río y después los borro. Digo que soy guionista” a día de hoy” porque en el mundo audiovisual hoy eres guionista y mañana se cierra el chiringuito y puedes pasarte el resto de tu vida asustando a viejas en el parque y dándole de comer a las palomas. O viceversa.

Empieza el programa y mientras en el plató dos señoras hablan de la menopausia y como vivirla con alegría y jolgorio. Me están ya dando hasta envidia (de la mala ¿eh?) cuando me llega un Whatsapp de ella, la futura madre de mi hijo. Hoy iba al ginecológo para constatar el “milagro de la vida” y ya me estaba empezando a preocupar, ya sabéis, los padres es que somos asín.

-Cari ya está, todo bien.

-¿Seguro?

-Sí amor, estamos de 5 semanas y cuatro días.

Y yo pienso en cómo coño harán para afinar tanto estos cabrones. Cinco semanas, cuatro días y tres horas. Eso sí, decirme si llueve el fin de semana es una puta quimera.

-¡¡Genial!!

-Te quiero.

-Idem.

Esto lo saque de Ghost y mola. Además te ahorras teclear una palabra. No cofundir Idem con Amén. Sí Mariló Montero. Va por ti.

-Cari es que no me aguanto…¡¡¡que son dos!!!!

-¿Dos qué? ¿Dos ginecólogos? 

Y después la gente se queja de la sanidad pública.

Pongo el emoticono ese de la risa con dientes que nadie sabe muy bien que es.

-¡¡¡¡Dos bebés!!!!

El acabose tú.

Recuerdo que el mundo… se congeló durante un segundo. Y empezó a girar de nuevo muy despacio. Escuchaba las risas de las menopáusicas a la mitad de velocidad, parecían trolls de Mordor con los ojos pintados que me señalaban con sus dedos huesudos mientras dejaban entrever un hueco entre sus dientes. Miro a los cámaras que también me señalan con cara de sopresa, un mono encima de un triciclo aparece de la nada mientras un transexual vestido de elefante rosa me  saca la lengua que se dobla lascivamente sobre sí misma en contorsiones imposibles. Creo que se me ha colado un trozo de otro relato, pero lo pilláis, ¿no? Era una metáfora visual para explicaros que te quedas pillado.

¿Dos hijos? ¿Yo? ¿Pero no era Estoril?

Pues no, resulta que era Sperman y toda la vida sin saberlo. Si lo llego a saber me hubiese dedicado a la fecundación profesional. Como Julio Iglesias. Si es que cuando me pongo lo bordo.

Me llevó dos minutos digerirlo, uno por niño, pero una vez me proyecté en el futuro y me vi con Los Mellizos Cruces por la calle, paseando, en la cama viendo Regreso al futuro II…sonreí y estuve orgullo de mi esperma, esperma de calidad, esperma del bueno,  artesano.

El mundo se puso en marcha otra vez, las menopaúsicas volvieron a su velocidad normal , pero ya nada era igual. Aún no podía decirle nada a nadie. Era muy pronto. El mundo no estaba preparado para saber que yo no era un simple guionista. No.
Soy…

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Sperman

 

¡Salud hermanos!

Próxima entrega: Sperman vs Lobezno

 

 

 

 

 

 

 

 

El hijo se convertirá en padre…

“El hijo se convertirá en padre…”
Esta es una frase de la película de Richard Donner: Superman.

Y es una gran verdad. Enseguida os explico por qué últimamente esta frase ronda mi cabeza.

Veréis, hoy para mí ha sido el Día Mundial del Silencio. Una llaga en la lengua me impide casi hablar y al articular cualquier sonido parezco una versión peruana y algo ebria de Chewbacca. Todo el día gruñendo, o sea, como siempre, pero en vez de palabras hoy he utilizado sonidos guturales.

Solo un gramo de Paracetamol (patrocinado por mi compañero Juanito) me alivió un poco el dolor y pude comenzar a hablar para disgusto de mis compañeros que me consta estaban maliciosamente contentos de mi silencio.

En el trabajo unos me recomendaban tomar aguardiente, otros me pedían que tomase agua con sal, unos cuantos decían que lo mejor era Aftex y yo cariñosamente los fui mandando a todos a tomar por el culo uno a uno. En silencio, claro. Mentalmente. Con la mirada, así cerrando los ojos como un chino con miopía.

Ya en casa descubrí que el vínculo entre Raquel y yo se ha estrechado en los últimos tiempos (the last times) hasta un punto insospechado. A las nueve de la noche, cuando el dolor es más agudo y mi boca parece un campo de batalla, ella llega a casa y aunque prácticamente no puedo ni abrir un poco la boca, nos entendemos de la misma manera que lo hacen Han Solo y Chewbacca.

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-¿Qué tal cariño?

-Grrruaaaa…-aullo moviendo la cabeza y el cuello a lo Ray Charles como haría Chewbacca.

-¿Ah sí? ¿Y dónde lo has dejado?

-Grrrrruuuuuuaaaa…rrowwwr

-Ponlo mejor en la habitación de…

Un segundo, no puedo contaros todavía de quién es esa habitación. Volvamos hacia atrás. Viajemos en el tiempo, hasta hace tres meses y tres semanas exactamente.

Ese día, al levantarme, no me podía imaginar que sería mi último día como “no-padre en potencia” de mi vida.

-Cariño, a lo mejor estoy embarazada.

Al escuchar esa frase los testículos adoptaron una posición nunca antes conocida por este que escribe. De hecho, aún los estoy buscando, depende del día cambian de lugar.

-Y me he comprado un test…

-¡Joder cari, pues sopla, sopla ya!

Esto deja claro mi conocimiento del mundo de los hijos, de la prenatalidad y de la madre que me parió.

Aún así ella “sopló”.

Diez minutos después el “Predictor” (mi único contacto con él hasta ahora había sido en la canción “Ave Lucía” de Sergio Dalma) nos dice con dos barritas que voy a ser padre.

Estoy contento, pero con esa alegría contenida que tienes cuando le escribes la carta a los Reyes. Como qur lo ves lejos. Cuesta asimilarlo. Mi primera pregunta me la hago en silencio para que en ella no cunda el pánico.

¿Estoy capacitado?

Evidentemente no, pero por si tenía alguna duda, ella me lo confirma.

No, cariño. No estás capacitado

Le demuestro que su percepción es falsa, que soy lo suficientemente maduro y que puedo con esto y mucho más. Pienso en eso mientras busco billetes de tren a Yemen. Es broma. No eran a Yemen.

Los primeros momentos son de shock. ¿Un hijo o una hija? Esto lo va a cambiar todo. Pero soy feliz.

Juramos no decírselo a nadie de momento y por supuesto los dos faltamos a nuestra palabra en menos de 24 horas. Algo nos dice que seamos cautos, pero algo más fuerte nos empuja a compartirlo con la gente que queremos. Con nuestra familia y amigos…bueno y con compañeros de trabajo…y también con conocidos de vista…y con el tío que nos trajo las pizzas 48 horas después. Hasta le escribí una carta a Stallone para contárselo, pero al final no la eché porque tampoco hay que contárselo a todo el mundo.

En fin, pero primero había que decírselo a la familia. ¿Cómo se lo tomarían? La de ella genial eso lo supe desde el principio, pero, ¿y la mía?, ¿mi familia qué?

Nosotros que somos como Los Colby, pero sin el dinero y sin pelucas. Nosotros que tenemos todos ese carácter tan especial que recuerda a un guerrillero vietnamita estreñido. Nosotros…Los Cruces.

Y lo más importante…como reaccionaría yo mismo unas horas después al conocer que en realidad, no iba a tener un niño, ni una niña, que todo era una quimera, que Raquel y yo estábamos totalmente equivocados y que no íbamos a ser padres de un hijo.

Si todo va bien en noviembre seremos padres de dos.

Continuará…

Próxima entrega: “Yo soy Sperman”

El día de la madre (que te parió)

Las madres. Esos seres que nos cuidan y nos miman pase lo que pase. Salvo que te llames Marco. Ahí estas jodido. Marco no sigas leyendo y sigue buscando anda… que el tiempo es oro.

Hay una verdad universal e inmutable que gritamos al mundo tal día como hoy.
“Mi madre es la mejor y la que mejor cocina”
Esto nunca es verdad. Pronuncie quien lo pronuncie, bueno…salvo si eres el hijo de Chicote (que usa colores de madre) o del “León come gamba”. En el primer caso enhorabuena en el segundo sí que es posible que tu madre cocine mejor que tu padre. Con que sepa abrir una lata de mejillones llega.
Las mejores madres son:

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La mal llamada “madre de los Goonies”.
En realidad es la madre de los Fratelli.
Lo cierto es que era una delincuente pero tenía un corazón enorme. Que mejor madre que aquella que te echa de comer y te cambia las cadenas cada 2/3 semanas. Esa madre que te lleva al zoo para que te vean. Esa madre a la que el negro le sienta mejor que a Batman. Una semana en casa de esta y se os quitaban la tonterías esa de haceros fotos a los pies y a la comida. Y recordad amigos…si vuestra madre no tiene antecedentes no es de fiar. Prestad especial atención a su mirada. Pura ternura. Como para pedirle 20 euros “pa” salir. Una hostia que se rifa.

Otra madre que mola…Uma Thurman en Kill Bill.

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“Dile a tu madre que venga a hablar conmigo”
Puto profesor. Te vas a cagar que mi madre es (pitido).
Así da gusto criarse entre katanas y tacos (y no de los mejicanos precisamente).
– Hijo,¿quieres hacer la jodida comunión?
-Sí mamá.
-Joder, puto niño creyente te voy a amputar la jodida lengua.

Menuda infancia. El hijo de (pitido) tiene una madre que ojito. Como para robarle el suelto del bolso. Te arranca un ojo a mordiscos.

Más madres molonas.

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La mal llamada “Madre de ET”. Es la madre de Elliot. La madre de ET es como ET pero con delantal.
Esta me caía muy bien porque no se enteraba de nada. Te podías emborrachar con un extraterrestre en el salón que la tía solo te notaba pálido. Eso sí, cariñosa como ella sola. Acababa de conocer a ET y ya lloraba su partida. Pero vamos a ver, si hace diez minutos no eras capaz de distinguir a tu hija pequeña de un ser de otro planeta. Burra.
En fin que esta por cándida e ingenua se merece estar en el “top mothers” de hoy.
Otro día hablamos de más madres molonas, por cierto:
“Mi madre es la mejor y la que mejor cocina”
Te amo mamá. Tú si que eres una madre de película.

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¡Salud hermanos!

El Día del Libro, de la tele y del sonidista

Hoy es el día del Libro. Si eres de otro planeta y estás leyendo este blog, tranquilo. Los humanos tenemos días para todo: desde el día del Alzheimer hasta el día Internacional del Enema. Desde el día del libro al día de la radio pasando por el día de Star Wars o del porno gay. Pero hoy no vamos a hablar de los libros, eso no da audiencia. ¿Por qué no hablar de su nemésis? De la malvada televisión.

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La tele es un coñazo, eso lo sabemos todos, pero os aseguro que hacerla es de lo más divertido. No me refiero al tío que junta circuitos, cátodos y cables para crear el aparato, no. Me refiero a nosotros los seres humanoides que la hacemos día a día. A veces nos quejamos, pero la verdad es que es un privilegio. La tele la hace mucha gente, hay presentadores, directores, gente de sonido (no gente hecha de sonido, sino gente que se ocupa del sonido). A veces pensamos en casa que como la gente tiene, por lo general, la capacidad de fonar (ya sabéis, fonar de aparato fonador) que ya se les va a escuchar y esto es rotundamente falso. En la tele hay todo un departamento de gente que se dedica a que aquello suene.

Hoy precisamente hablamos del tema del sonido en el programa. Ahora (con ahora quiero decir “desde hace años”) existe una cosa que se llama implante coclear que me ha dejado como decía un amigo que iba de culto “escupefacto”. De lo que se trata con este implante es de que gente con sordera profunda (es decir que no escuchaba nada, lo explico aunque el término “sordera profunda” tampoco es que sea indescifrable) pueda volver a percibir los sonidos (sin sonidista). Un milagro que permite que un montón de niños y no tan niños lo flipen con esto de los sonidos. Es emocionante. De lo que somos capaces los humanos. Dios crea al científico que inventó esto y a Los Chunguitos. Todo en la misma semana. Y se quedó tan ancho. Claro, como es Dios pensó que iba sobrado.

Nota: No confundir implante coclear con implante cloquear que consiste en que te implanten una gallina en el cuello y es harto incómodo además de muy poco discreto y vulgar.

Seguimos hablando de la tele. Pues eso, que hay sonidistas, hay unos tíos que manejan las luces, que yo pensaba que su trabajo consistía en darle al interruptor al empezar y al acabar pulsarlo de nuevo, pero qué va. Nada de eso. Hay miles de movidas de luz: está la luz en sí misma, la sombra “per se” y ambientes varios, como en Ikea, dependiendo de como los mezcles. Por no hablar de los cientos de bombillas distintas que alumbran al personal. Y todas dan calambre. Por eso el de iluminación está siempre con esa sonrisa, se quedó ya así para siempre del gustito que le da. Después están los cámaras que son más majos que las pesetas, hasta los más veteranos. Están dos horas muy quietos, concentrados y enfocados para que tú en tu casa veas a los presentadores nítidos como una prueba de miopía. Hay un realizador que realiza cosas y da órdenes tan rápido que parece un copiloto chino de rally.

El realizador habita en el control, que si se llama control será por algo. El “contró” lo hizo famoso la Bruja Lola y es un lugar que parece un prostíbulo ucraniano de mediados de los ochenta con sus pantallitas y sus cosas. Hay un montón de gente inteligente que trata de que todo tenga un sentido. Nunca se les ve, pero su papel es muy importante para que tú, vago cabronazo, puedas ver la tele en tu casa.

El productor produce. Unos producen cosas y otros realizan movidas que son verbos muy poco acotados y concretos, pero molan.

En la tele también hay redactores, que redactan; guionistas; que guionizan y jefes que mandan.

Hay un chiste de televisión que dice:

“Había una chica tan tonta, tan tonta, tan tonta…que se tiró al guionista”.

Esto es simplemente una broma para denotar que el guionista es el último mono. Si esa chica existió, no coincidí con ella cariño, te lo juro.

En mi programa hay colaboradores, es decir, gente que colabora. Colaborar es “trabajar a veces”, como por echar un cable, así como de tacón. Hay un abogado muy majo, es el Bon Jovi del derecho, con el que siempre intercambió unas palabras antes de comenzar el espectáculo. A mi amigo, a quien para mantenerlo en el anonimato le llamaremos “Luis Pene”, le estaban poniendo el micro para que fonase en condiciones.

-Oye Pablo- le digo al chico de sonido- ¿Por qué no le pones a Luis el nuevo micro?

-¿Qué nuevo micro?-pregunta, curioso, el abogado.

-El micro anal.

El abogado se ríe y yo le digo.

-Espera que te lo traigo.

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El leguleyo se ríe y le explico que es un prototipo. Se lo digo para que relaje el esfínter.
Nota: No confundir “esfínter” con la rata mentora de las Tortugas Ninjas.

Para mi sorpresa sonidista y jurista (¿o es jurelo?) se niegan. Otra vez será. Ellos se lo pierden.

Otro día os cuento más cosas del sonido y de la tele, pero ahora os dejo que es el día del Libro y tengo un montón de ejemplares atrasados esperando.

 

Mi recomendación para hoy, tanto si sois de buen leer como no, es un ejemplar que os cautivará desde la primera letra. La verdad es que tiene de todo. Es una obra coral que tiene un sinfín de personajes, así que hay que estar atento para  no perderse. El mejor regalo que le podéis hacer a la persona que amáis es leer el primer capítulo en voz alta. Nunca falla.

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¡ Salud hermanos!

 

 

 

 

El discurso del colegio: 25 años del SEK Atlántico

El pasado sábado 11 de abril tuve la suerte y la caradura de hablar como representante de la 1ª promoción del SEK Atlántico. Para aquellos que os lo perdisteis y a la espera de la esperada edición en DVD y Betamax de tan magno evento, aquí va lo que llevaba escrito en un par de folios. Después ya en el atril hice lo que me vino en gana, pero esta es la pauta. Nos vemos dentro de 25 años. Quise empezar ahí con una frase currada, distinta, especial pero solo me salió un…

Buenos día a todos

Antes de nada quería darle las gracias a Jacobo Olmedo por su inconsciencia al contar conmigo en un día tan especial. No soy el más indicado, pero con lo que pagaba tampoco se podía permitir mucho más. 

Mi nombre es Antón Cruces Vergara y pertenezco a la celebérrima clase del 89, la primera que se gestó en esta escuela. La historia que voy a contar a continuación no va para los más veteranos del lugar sino para los más jóvenes. Veréis, los profesores más experimentados aseguran que recuerdan nuestra clase con mucho cariño cosa que no me explico ya que si tuviésemos una máquina del tiempo y pudiésemos viajar al 11 de abril de 1989 seguro que en este preciso instante estaríamos recibiendo una buena bronca de alguien.

El 11 de abril de 1989 era lunes. Los lunes, según la Asociación de Docentes Europeos en Activo, es el mejor día para montarle un buen pollo a los alumnos. No lo digo yo son datos científicos, empíricos y comprobables. Lo juro.

En nuestra promoción, la gran charla (que se repetía cada curso una media de entre dos y tres veces, depende de nuestro grado de desfachatez) la daba mi querido Antonio Palacios, Anthony Palace.

Un aplauso para él.

Pero aquellas no eran broncas per se, eran broncas de colega…como el que te advierte de  que “Vas caer”, pues así. Era complicado cabrearlo, aunque a veces sucedía y mejor no estar delante. Su gran éxito era “Libertad sí, libertinaje no”. Número 1 en todo el centro. Ni Justin Bieber.

Pero Antonio, perdón don Antonio, tenía razón…

Si Antonio no era suficiente…ahí siempre estaban preparada:

Los Ángeles de Charlie, de Antonio en este caso, que eran Merchi, Ludi y Aure.

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También tenían su estilo y su clase al echar una buena “bronca” basada en la siguiente premisa: “Todo lo que hagáis aquí durante estos años va a marcar vuestra vida y aunque no lo creáis pasan rápido”. Premisa que resultó cierta. Tenían razón. ¿Les hacíamos caso?  Evidentemente no…o puede que si.

No, la verdad es que no.

Pero ellas se preocupaban por nosotros y estoy seguro que en muchos casos más allá de lo profesional.

Otra gran frase, que supongo que será un clásico a estas alturas es el…

“Pobre da muller que te leve Cruces”, que está ahí por cierto existe. Y la verdad es que me lleva como puede, pobriña. Merchi dixit.

Y es verdad….El tiempo pasa volando “Tempus Fugit” que le dicen los que saben de idiomas.

De mi promoción han salido abogados, médicos, un Farto, un Esteban, empresarios, investigadores, informáticos, herederos forrados…todo lo que os podáis imaginar.

Los profesores, como los padres, suelen tener razón por lo menos hasta que uno cumple 12 años. Entonces ya no tienen ni idea de nada hasta bien entrados los 30.

Pero he de confesar que hay algo que no calcularon bien. Ninguno de ellos.

Fotaca de Inma que estaba lejos.

Ninguno fue consciente que la primera promoción de alumnos seguirían en contacto 25 años después. Se estableció un vínculo. Mentiría si dijese que todo es perfecto y que nos vemos todos, todos los años, pero es casi así.

Todas las navidades volvemos a juntarnos y durante unas horas viajamos al pasado si, pero hablamos del presente y esperamos volver a vernos en el futuro. No es una cena de ex compañeros, ni siquiera de amigos, es una cena familiar. Y eso en buena parte viene por los valores que nos inculcaron en este colegio, que por aquel entonces, por cierto lucía en sus paredes un bonito azul crematorio.

Recuerdo el primer día de las pruebas. A ningún chaval le hace gracia cambiarse de colegio con 12 años. Ahí estaba Enrique Lareo con su traje “azul oscuro pero no mucho” y sus hombreras de Loco Mía.

Me tendió aquel test y me dijo que no copiase. No había nadie en la habitación. Era uno de sus chistes y arrancó con una de sus risas contagiosas.

Un grande Lareo, un aplauso por favor.

Entre estas paredes hermanos, muchos encontramos a nuestro mejor amigo, a nuestro primer amor (yo a Laura ; Laura a Joaquíny así sucesivamente), decidimos sobre nuestro futuro y comimos juntos cientos de veces…y eso une. 

Especial mención a todo el equipo de cocineros, mantenimiento y limpieza por su paciencia y buen hacer en todas estos años. Que la primera promoción cuando éramos ricos comíamos mucho y manchábamos más.

Lo que el SEK ha unido que no  lo separe el hombre.

Solo advertir al elenco docente que no es una insignia lo que os van a conceder hoy…es un localizador.

¡Salud hermanos!

Epílogo:

Después del evento, al caer la noche me tome un refresco con el señor director. Imaginad mi sorpresa cuando se saca del bolsillo esto:

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Me llevó unos segundos reaccionar, se me escapaba el motivo por el cual la Institución me querría lograr un condón tanto tiempo después.

Ya me explicó que era un penedrive y me quedé más tranquilo.

Gracias por todo y nos vemos dentro de 25 años.

Disimular y “Adrian” Lubitz

Si vives en el planeta Tierra es casi seguro que a estas alturas sepas todo lo que un ser humano pueda saber sobre Adrian Lubitz. Van saliendo informaciones, noticias, rumores y las consumimos como yonkis.

Durante todo la semana hemos seguido cada página que se ha escrito del accidente, cada dato. A estas alturas la catástrofe de los Alpes es como el partido de fútbol que acaba y del que todos tenemos una opinión. Todos somos árbitros. Opinamos de sistemas de seguridad aeronáutica como quien dice si un tío en el campo está en fuera de juego o no. Lo hacemos con autoridad. Somos así. Disimulamos y hacemos como que sabemos.

Es normal. Todos queremos hablar y gritar nuestra opinión. Cuando ocurre una tragedia como esta, tan absurda, gratuita, inexplicable y cruel, uno tiene que soltar lastre por algún lado.

¿Qué mecanismos se averían en la mente de un humano para hacer lo que supuestamente hizo este hombre?

Lo que más me choca de toda esta rápida investigación es que hayan encontrado un parte de baja roto en una papelera. Es muy conveniente. Vale que los alemanes son eficientes, pero parece un “sketch” de Gila. Adrian Lubitz podía habérselo currado un poco y dejar un sudoku que al resolverlo llevase a una clave que fuese la llave para resolver una sopa de letras. Algo menos cutre que romper el papel, aunque si te vas a suicidar y de paso asesinar a 149 personas para qué romperlo, déjalo bien visible.¡Que se vea coño!.  Adrian, no hagas trabajar en balde a la gente, hombre.

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Otros dicen que quería cambiar el sistema. Pues haber dejado una nota, no sé. “Hola, soy Andreas Lubitz y hoy me he levantado dando un salto mortal, me que quitado el pijama sin usar las manos y os vais a cagar. Voy a cambiar el sistema para siempre. Firmado: A. Lubitz. Escribid bien mi apellido. Por cierto, la baja rota está en la papelera. La he cortado en cuatro trozos para que os sea más fácil”.

Pero no dejó nada. Al menos de momento no se sabe. O quizá fue todo un impulso. Una voz que oía en su cabeza. Vaya usted a saber.

Mi teoría es que Adrian era un inepto. Al parecer para estrellar el avión Adrián tenía que girar una rueda un número determinado de veces para ir descendiendo de altura. Yo creo que en realidad Adrian intentaba sintonizar Radio María pensando que la rueda era el dial. Si esto no fuese así Adrián sería uno de los mayores hijos de puta de todos los tiempos ya que si estas lo suficiente despierto para esconder tu baja (todo supuestamente) eres consciente de lo que estás haciendo.

Si realmente Adrian Lubitz hizo lo que dicen que hizo el terror se apoderaría de mi.

Ninguna compañía aérea puede prever algo así. Ahora se habla de que ya empiezan a exigir que haya siempre dos miembros de la tripulación en todo momento. Como si son siete. Es como ponerse un condón cuando tu mujer está embarazada de mellizos.

Saber a qué lado hay que tirarse para parar el penalti en la repetición es muy fácil. No vale para nada. ¿Por qué?

Porque nadie puede imaginar que algo así pueda ocurrir, bueno a lo mejor Tarantino. Si alguien quiere hacer “el mal”. Ejemplos de mal: asesinar, empotrar un avión contra unas torres (gemelas o no), volar un tren de cercanías, hacer estallar un edificio, matar a John Lennon…Si alguien de verdad tiene la determinación de hacerlo, lo hará. Encontrará la forma. Y es que el ser humano es la pera limonera, mira que somos raros. Con lo que cuesta crear vida en el Universo, que me lo contó Dios el otro día, y nosotros venga…a hacerlo más difícil.

A lo que vamos…

Ese es mi terror.

Que alguien pueda engañar a todo el mundo si tiene la suficiente sangre fría para hacer lo que todos hacemos en algún momento desde Adrian a la compañía…

…disimular.

 

Salud hermanos.

PD: Ya sé que es Andreas y no Adrian (que era la mujer de Rocky), pero a estos mindundis que quieren pasar a la historia no hay cosa que más le joda que escribas mal su nombre.

 

Europe, Sito y la línea 116

10 de octubre  de 1986

Tengo nueve años. Después de mucho (pero que mucho) insistir he logrado que mis padres me lleven al circo. No a que me vean. Como espectador.

Hace un par de semanas vi los carteles desde el autobús que me lleva del colegio a casa, la línea 116, que conduce el bueno y sonriente Sito. De vez en cuando nos regala cromos que por lo que a mi respecta es como repartir droga: te regalan la primera dosis para que te enganches y después vas al quiosco pensando que te van a dar los sobres (papelinas) gratis y nada de eso: ¡te las cobran! Las artimañas de las redes de camellos adaptadas al mundo editorial. A la cárcel deberían ir todos, pero solo tengo 9 años y no debería tener estos pensamientos así que como me gusta coleccionar siempre se los pillo. Sé que Sito es solo un mandado y lo hace con buena intención. Nos llevamos muy bien y aunque en teoría solo puede regalar dos sobres por persona, siempre me deja caer alguno más. Sin duda, sería un gran camello. Al menos para el cliente.

 

En los últimos tiempos Sito y yo hemos forjado una fuerte amistad basada en Europe. Y eso es indestructible. Aunque él no lo reconozca se ha convertido en un gran fan de la banda sueca. Bueno, en realidad fan de la primera cara de la cinta que es la que escuchamos en el bus. Óscar es el primero que sube a la ruta y lo primero que hace nada más poner un pie en el bus es saludar a Sito y darle la cinta. La cara 1 dura exactamente 20 minutos y 33 segundos (hora zulú) que es (minuto arriba, minuto) abajo lo que Sito tarda en llegar a mi parada: Placeres.  La puerta se abre con un bufido/chirrido hidráulico que deja paso al solo de Ninja (el tema que cierra esta cara) o a los últimos compases de Danger on the track dependiendo de si Sito ha pillado el semáforo de Salvador Moreno en verde o en rojo. No importa. El tema es que le tiendo la cinta y ahora el bus está bastante lleno, hay ambiente y seguro que se va a liar.  Vuelve a empezar la cara 1…¡¡¡y menuda cara 1!!!

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Un cara que se abre con The final countdown y todas sus variantes de pronunciación en Marín, siendo la más aceptada “De fainol chauncha”. ¿Que os puedo contar a mis nueve años de está canción? ¡Que es la mejor canción que he escuchado en mi vida! Solo Take on me de a-ha podría competir, pero es que esta tiene unos solos de guitarra que molan mucho. Cuando llega ese momento todo el mundo en el bus toca una guitarra imaginara a toda velocidad y mueve la no menos imaginaria melena con golpes de cabeza a ritmo de bombo incluidos. Hasta Sito lo hace y eso que ya nos ha parado la Guardia Civil  en un  par de ocasiones, pero les pusimos la parte del solo y acabaron uniéndose a la fiesta. Tricornios fuera.

El segundo corte es “Rock the night”. El pasillo del bus es mi Wembley particular y los mayores, que van sentados en los asientos de atrás, hacen los coros con ímpetu y acierto. A esta le sigue Carrie: la balada. El lenguaje es muy caprichoso y es curioso como la balada y el balido son palabras hermanas. Es cierto que hay mucho cantante que no canta, que bala, pero a mis nueve años no debería pensar en eso. Cuando la intro de piano de Carrie asoma, mis amigos y yo activamos el protocolo de emergencia romántica. Ellos corren las cortinas de sus asientos para crear ambiente y que el bus quede a media luz. Me siento al lado de Mónica que es la chavala que me gusta, de hecho es casi la única chavala que conozco. Metafóricamente Mónica es Eva (de Adán y Eva) ya que es la primera niña en un colegio de curas. La manzana en el paraíso de las sotanas. Y eso marca. La voz de Joey Tempest nos arrulla y yo le hago el playback, boli bic en mano,mientras ella sonríe, levanta los hombros  y aprieta fuertemente los libros contra su pecho. Estamos a punto de darnos el primer beso. Ella cierra los ojos y pone morritos, yo hago lo mismo. La distancia entre nuestros labios es cada vez más pequeña. Mis amigos se amontonan en los sillones de al lado y no dan crédito. Para ellos es casi como porno en directo. Apenas un centímetro separa nuestras bocas y…la última frase de Tempest: “When lights fall down” es la guinda…mi primer beso…

21 de marzo de 2015

Mi primer beso fue cuatro años después, porque en ese mismo instante comenzó “Danger on the track”. Mis colegas descorrieron las ventanas en una perfecta coreografía a lo “West Side Story” y el espectáculo prosiguió. Mónica se quedó con las ganas, pero es que “Danger” bien vale la pena, no es momento de mariconadas. Ya si eso después. Normalmente llegábamos al colegio con el tema acabando. Subidón absoluto ( y necesario) para enfrentarse a un día lectivo entre curas y algún que otro hombre de fe. Eran las canciones de 1986. Que sí, que después descubrimos que había más emisoras que Los 40 principales. Después mis compis de bus fueron evolucionando: uno se hizo rocker y otro metalero; a otro le regalaron demasiados cromos y le dio por escuchar reggae, una pandilla muy maja de mayores se dejaron el pelo largo como Europe y les decían heavys: aún lo siguen siendo, pero sin pelo. Otros se hicieron punkies, algunos mods e incluso mi amigo Ramón me confesó un día que él quería ser gitano para tocar la guitarra flamenca. El hecho de que fuera manco y albino jamás le echó atrás.

Más tarde aparecieron los indies, los modernos (que aparecen cada vez que alguien en el planeta cumple 30 años) y los folkies, pero en 1986…

Todos descubrimos “The final countdown” en aquel autobús. Y el que diga que no miente.

¡Salud hermanos!

Nota del autor: Los del circo os lo cuento mañana que ahora me da la risa.