Diario de a bordo: El círculo de los mellizos

Estimado Capitán:

Aquí le mando las gráficas de mi misión a la que he bautizado como “Misión Doble Óvulo” a partir de ahora MDO.

Bien, llegado a este punto de la crianza que los humanos denominan puta locura poco más se puede decir, así que como una imagen vale más que mil palabras, he decidido plasmar toda la información en esta gráfica titulada “El círculo de los mellizos”.

En ella se muestra la paleta emocional a la que nos vemos sometidos los padres múltiples en los primeros estadios de la crianza de nuestros pequeños seres. Capitán, es de suma importancia que no se deje embaucar pos si naturaleza adorable y por su pequeño tamaño. ¡No lo haga, por favor! Es un error. A los gremlins también les ponía uno un piso y mire la que liaban si comían después de media noche. Más feos que una suegra recien levantada. Menudo dueño el chaval de los Gremlins. Lo hizo todo mal y en cuarto de hora. No lo supero ni yo.

A lo que vamos. Partiendo de la base que el amor que nos fluye por el cuerpo es como burandanga que nos deja sin voluntad al ver a nuestros preciosos hijos, en realidad se mantiene una lucha atroz entre cerebro, corazón y cuerpo.

El cerebro dice: “Cómo te vuelvas subir te mato” (Cabe puntualizar que “volver a subir” hace referencia a la vez número veinte o ventiuno en apenas 12 minutos que se suben al sofá. Ojo, se suben para tirarse, hete aquí el problema)

El cuerpo dice: “Pues a ver quién se agacha para levantar a chaval…Yo no puedo más. Por cierto soy tu espalda”. Acotación del cuerpo de papá. Increíble estos brazos hipermusculados que se me están poniendo en comparación con la barriga que deja mucho que desear (nunca mejor dicho). Este contraste es raro raro… como un mono con piel de lagarto.

El corazón dice: “¡Cómo te quiero enano, sube más alto! ¡Hasta el infinito y más allá! Y si puede ser cuando esté tu madre mejor”

 

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Cómo puede ver nuestro tiempo de felicidad doméstica se divide entre:

Perdidas de paciencia: A veces nos sorprendemos gritándoles para a continuación escacharrarnos de risa al ver su mirada arrojadiza tan entrañable como limpia.

Falta de sueño: Pues eso, que nos falta el sueño, pero no en plan un poquito, no. Para ojeras las nuestras, parecemos todos familiares de Benicio del Toro.

Dolor de espalda: Explicado en un punto previo.

Impotencia: A buenas horas mangas verdes.

 

En fin Capitán espero que le sirva de algo esta gráfica sobre el estado de ánimo de los padres múltiples. Le dejo que están saltando al vacío desde el sofá. Y les gusta.

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Trumpsformers

 

Presidente Trump.

Hecatombe dicen muchos. Aquí todo el mundo se queja. Y me da en la nariz que lo que hay es mucha hipocresía.

¡Cómo va a salir el PP después de tanta corrupción!

¡Tranquilo que el Breixit no será una realidad!

¿Trump? ¡Qué va! ¡Ni de coña!

Y todo esto lo dicen en la televisión unos señores que se supone saben mucho. Les llaman analistas. Nada que ver con el ano. Un analista o tertuliano (otra vez el ano) es un señor que debería tener un criterio, pero que por lo general tiene una opinión (como mucho) y las opiniones ya sabemos todos que son como el agujero del culo (otra vez más).

Cada uno tiene la suya.

¿Presidente Trump?

Para ser justos no es lo mismo analista que analiza (hasta el fondo) y tertuliano que no sabe analizar, pero sienta cátedra por guapo e intenso. Eso sí, unos y otros están de acuerdo en que Trump es malo. Malísimo. Decía el humorista Dana Carvey que Trump es calcado a un malo de Batman.

Pues le han votado y mucho.

“Es populismo”

Parece que hay gente que en privado vota una cosa y en las encuestas dice otra. ¡Qué sorpresa! Es decir se transforman.

Trumpsformers.

Ahora todos sabían que bueno, que sí que no les pilla de sorpresa.

Los cojones. The Collons.

Con esto se sacan dos conclusiones supernovedosas.

a) Los sondeos no valen para nada más que para amplificar los intereses de los propios medios.

b) A lo mejor la gente no dice la verdad sobre sus ideología para que no se la juzgue.

c) Los analistas y tertulianos de saldo fuera de la tele. Quedémonos con los buenos con Kiko, Belén, Willy y gente válida.

d) Trump es malo, pero qué pelazo.

¿Qué será, será? Pues whatever will be, will be. Mirad esa carita. ¿Cómo va a ser malo alguien así? Solo necesita cariño y alguien que le susurre “Dámelo todo papito” al oído.

No tenéis sentimientos.

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Diario de a bordo: Kamikazes

Estimado Capitán:

Estoy muy preocupado. Como ya sabe el día del nacimiento de los mellizos perdimos su manual de instrucciones, así que vamos improvisando día a día Es lo que tiene que ser padre múltiple. Están a punto de empezar a andar. Lo notamos. Cada día están más espabilados y despiertos y nosotros más dormidos y embotados.

¿La última? Han aprendido a subirse al sofá.

Empezó Antón Jr. hace un par de semana. El pequeño lechón descubrió que si levantaba una pierna le era muy fácil encaramarse al sofá. El pobre se cree que lo de levantar la pierna le sirve para todo y si lo metes en el parque pues, convencido de su éxito, también la levanta. Es su primer silogismo.

Tomás empezó esta semana a subirse a cosas (así en general) y ahora a la mínima que uno se despista los tiene a los dos conquistando el sofá con una actitud tan reivindicativa como feliz. Esas dos sonrisas que expresan: “Nos hemos subido al sofá. Es la mejor experiencia de nuestras vidas y queremos compartirla contigo extraño hombre barbudo”.

Crecidos por esta sensación de poder lechón se excitan y ríen, se dan la vuelta, comen alfombra y se inmolan. Kamikazes en estado puro. Levantan los brazos y aterrizan con la cara en los cojines que su madre y yo hemos dispuesto con mimo y desesperación en el suelo para evitar males mayores.

Digamos que el suelocojín es exactamente lo opuesto a un campo de minas. Mientras que el campo de minas intenta arrancar vidas el suelocojín las salva.

Captura de pantalla 2016-11-02 a las 19.07.39.pngEllos están felices. Su madre y yo Capitán, pues como porteros en la tanda de penaltis.

En estas situaciones es cuando uno se da cuenta que hay dos conceptos que los bebés tardan en aprender: altura y peligro. Se tiran, aterrizan y dirigen su cuerpo que cae un picado al suelo (mullido y tuneado) del salón.

Su último descubrimiento es la ventana. Se suben a los brazos del sofá y la golpean. Es como estar viendo “Cadena Perpetua”. Se ve que la calle les llama. Golfos.

 

Creo que la sensación de felicidad e impotencia que tengo al verlos así rodando a carcajadas, golpeando puertas y ventanas e intentando escapar debe ser similar a cuando Joe Dante gritó acción en la escena del bar de “Gremlins”. Un entrañable desbarajuste.

 

Seguiremos informando Capitán.

 

 

 

 

Diario de a borde: Noche sin dormir

Estimado Capitán:

Esta noche la hembra terráquea y yo no hemos pegado ojo. Es lo que tiene que ser padre múltiple.  Ha sido la peor noche desde el advenimiento de los lechones. Le voy a ser sincero. Había escuchado leyendas sobre eternas noches sin dormir, pero hasta este momento no nos había ocurrido nada parecido.

Verá uno de ellos, Antón Jr. está acatarrado, dos velas líquidas  bajan por su nariz, perfilan sus labios y desembocan en su barbilla. Sus ojos están acuosos y un poco rojos. Parece que acaba de llegar a casa de un after. Y está muy incómodo y cuando los bebés están incómodos lloran a mandíbula batiente.

Y así estuvimos toda la noche. Aquí le pasó el resumen de actividad que me pidió.

00:00 No logran dormirse. Tomás está a punto, pero Antón no para.

01:00 Tomás se queda dormido. Antón sigue llorando, a veces se tranquiliza, pero es solo un espejismo como cuando crees que te mira la camarera guapa, pero en realidad no. Te haces ilusiones vanas.

02:00 Antón Jr. por fin se duerme.

02:03 Tres estornudos rompen la noche. Antón se vuelve a despertar.

02:10 La hembra terráquea y yo juramos en arameo. Hine mah tov umah na’im.

02:15 Le damos la Apiretal. Como buen paciente la escupe. Sigue llorando.

03:00 Los lloros no paran. La conversación que tenemos mi mujer y yo es todo lo contrario a la siguiente.

—Uy que a gustito se está así.

—Sí, que noche más genial. Además ardo en deseos de ir a trabajar. ¡Aún quedan cuatro horas!

—Qué guapa estás amor.

—Pues anda que tú, jamás había conocido a nadie tan atractivo y fértil.

—Vuelve a llorar el niño, ya me ocupo yo.

 

03:20 Antón se relaja. Lo metemos en la cuna. Paz.

03:45 Ella consigue dormir. Yo me desvelo.

03:50 Antón arranca de nuevo con su lloro. Camarón es un flojo a su lado. Su madre se despierta. Impotente y de nuevo muy atractiva. Lo traigo de nuevo a la habitación por voluntad propia.

03:56 Se despierta Tomás.

04:00 Les preparamos un biberón. Es el denominado biberón “A ver si así…”

04:06 Tomás está feliz. Me mira fijamente. Es James Dean con chupete. Su madre y yo notamos que se ha despertado hablando en otro idioma. No es el idioma natural de un bebé español. Es como si fuera una mezcla entre un japonés y R2D2. Nos damos cuenta que toda resistencia es inútil y nos unimos a la fiesta.

05:30 La cosa sigue igual. El japonés no para y Antonciño parece Massiel de resaca. Esto es una pesadilla. Se nos cierran los ojos y estamos algo irascibles.

—Guapa

—Guapo tú. Camelador.

06:00 Por fin se duermen. Y nosotros también.

 

Puede que haga gracia, pero no es divertido. Es agotador. Aún así al verlo llorando, tan rojo, débil e indefenso, pensé en una cosa que siempre me decía mi madre cuando estaba enfermo: “Si pudiera me cambiaba por ti”. Yo pensaba Capitán que estaba loca. Pero no. Pues eso es justo lo que pensaba yo ayer. Y eso que solo es un catarro. Hay un hacedor de canciones en este planeta llamado David Summers que no podía haberlo descrito mejor en su canción “Multiplicados por nueve”. Dice así…

Yo te pido si es que existes,
Que me duelan sus dolores,
Multiplicados por nueve.

Yo te pido si es que puedes,
Que me quebren sus fracturas,
Y que me suba su fiebre.

Que me de sus malestares,
Su escayola, su jaqueca,
El dolor de sus muñecas,
Casi blancas, casi solas,
Su adicción a la tristeza,
Que me duele mas que nada,
Yo te pido por la almohada,
Donde apoya su cabeza.

Que el mar, entierre su miedo en mí,
Que no llore mas, que no tenga que sufrir.
Que la soledad, no me deje a mi dormir,
Y que el dolor de sus latidos, se mezcle con el mío.

Yo te pido si es que puedes,
Que me duelan sus dolores.
Multiplicados por nueve.

 

Pues eso Capitán. Que me duela todo a mí.

 

Buenas noches. (No es un decir. Es un deseo).

 

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Diario de a bordo: Un año de amor

Estimado Capitán:

Los lechones han cumplido ya un año. ¡Un año! Ha sido un año de amor, heces,  de baños y sonrisas; de ser papá bloguero, de abuelos que ayudan incondicionalmente, de noches sin dormir del tirón; un año de descubrimiento.

Su madre los mira y se le cae la baba.

Yo los miro y se me cae la baba.

Y allí están ellos mirándonos llenos de babas.

Un año. Ahora les quieres poner el pañal y se retuercen. El peligro es que el pastel puede acabar esparcido por la cama como un cuadro al óleo.

Un año. Casi se sostienen sobre sus dos piernas regordetas. Casi. A veces, ellos no se dan cuenta de ese crucial “casi” y acaban en el suelo.

Un año. Esos dientecillos que asoman por la encía y que les dan un aspecto de duendes traviesos. Los pequeños bebés vampiro.

 

Capitán, creo que es una buena fecha para volver la vista atrás…

Todo empezó el seis de octubre de 2015. El día que cambió nuestras vidas. Aquí va una selección de los diez mejores posts de este año de vida.

  1. Tomás y Antón: Day One
  2. Una semana de vida
  3. Bibe…y deja vivir
  4. Las aventuras de Ladilla y Ladrillo
  5. Aprendiéndonos
  6. Operación Alcatraz
  7. Érase una vez la calle
  8. Permiso de maternidad ja ja ja
  9. Abuelos primerizos
  10. 6 meses y un día en La Tierra

 

Estos son algunos Capitán, hay mucho más. Disfrute conmigo de este viaje único e irrepetible.

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Diario de a bordo: El ángel de la guarda

Estimado Capitán:

Los bebés terráqueos conocidos con los nombre de Antón Jr. y Tomás están a punto de cumplir un año. Su crecimiento ha sido pasmoso, rápido e irrepetible. Ya gatean, les han salido dos dientes arriba y dos abajo, comen como presos panameños al salir de aislamiento y ya hace tiempo que muestran rasgos definitorios de su personalidad. Antón, más nervioso y expresivo que Luis Cobos al final de una zarzuela y Tomasete más tranquilo que Piqueras de vacaciones.

Hemos tenido que blindar el salón para reducir lo más posible (es decir que tiendan a cero) el número de incidentes que provocan a diario. Y cuando escribo “incidente” quiero decir “hostia que te crió” que es como denominan a estas pequeñas caídas de aprendizaje y ensayo los humanos.

Hemos comprado una cosa que los padres de este planeta denoniman “protectores de esquinas” que por usar un término científico no valen una mierda. A lo mejor un poco sí, pero nosotros los hemos puesto y los chavales los quitan sin esfuerzo lo cual posiblemente nos convierte en malos padres que arderán en el averno para siempre.

También hemos comprado una cosa que sirve para tapar los enchufes que en un alarde de creatividad humana reciben el nombre de tapaenchufes. Los niños no son capaces de sacarlos.

Y yo tampoco.

Lo cierto Capitán es que llevo una semana sin ver la televisión, pero es que me da vergüenza pedir ayuda. El mecanismo está muy bien pensado por estos humanos que cuando quieren bien que se las apañan para hacer las cosas bien.

Otro de los elementos indispensables para eliminar riesgos son los bloqueadores de cajones. Cuando los humanos se hacen mayores sienten un deseo irrefrenable, casi sexual, por encontrar un punto de la calle en el que puedan supervisar obras (así en general) con tranquilidad. Los cajones es el equivalente infantil a estas obras. Si hay un cajón allá van a abrirlo. Pues bien, con el bloqueador de cajones todo está solucionado. Serán incapaces de abrirlo. Bastante me cuesta cerrarlos (según su madre) como para que ellos vengan a deshacerme el trabajo. Para ser sinceros he metido todo lo que me importa en cajas de cartón ya que tampoco creo estar capacitado para desbloquear el bloqueador de enchufes. Soy de letras.

Más cosas. El salón ya no parece un salón. Más bien es como el país aquel del cuento de Pinocho al que iban todos los niños drogadictos en potencia carne de “Hermano Mayor”. Juguetes y más juguetes, peluches y más peluches y un sofisticado sistema de cojines, alfombras y piezas acolchadas creadas por la sinigual Ovugirl para evitar que los lechones se hagan daño. Vivo en un Chiquipark.

Puede parecerle Capitán que hacerse daño en estas circunstancias es imposible. Pero se lo hacen. Se lo hacen porque no paran. No paran porque son niños. Y son inquietos como militantes del PSOE en estas fechas. No saben qué hacer y claro…De vez en cuando atrapan.

Chocan contra la pared, caen de espaldas en la alfombra, aterrizar con el culo también se estila mucho, de cabeza a la alfombra es un clásico…El 99% de las veces se ríen y pienso Capitán que si me meto yo esa hostia estoy un mes en el Hospital. Causa efecto que se llama. Pero ellos, pequeños Lobeznos, se recomponen felices, giran sobre sí mismos y continuán con su fiesta gitana en el salón, que solo falta Camarón.

El otro 1% de las veces la cosa cambia. Se hacen daño y  lloran. Y aquí los padres hacemos una cosa harto curiosa. Nos echamos a reír como si no hubiese pasado nada. A ver si cuela y ellos también se ríen. Pero aunque pequeños capitán, no son gilipollas y cuando algo duele, pues duele. Imagínese usted que le atropella un coche y el conductor sale descojonándose a ver si le contagia la risa. ¿A qué no? Pues eso.

Además ojo. Son rápidos como centellas. A la que te descuidas te la lían. Hoy Antón se cayó de la cama. Y descubrí que en casa no somos cuatro… Somos seis. Hay dos ángeles de la guarda. En su caída pude ver como algo o alguien la ralentizaba para que mi lechón no se hiciese daño. Espero que  estos ángeles estén con un contrato en condiciones para que se queden por aquí muchos años. Si son autónomos ya me pongo a temblar.

Bueno le dejó a ver si soy capaz de cambiar de canal que llevo dos semanas en Telecinco…Se me quedó el mando en el cajón y eso no lo abre ni Jason Bourne.img-20160929-wa0003

 

 

 

 

 

 

Diario de a bordo: Los Cantajuegos

Estimado Capitán:

Los lechones han cumplido ya once meses. ¡Once meses! Y parece que fue ayer cuando descubrimos que eramos incapaces de tener hijos como todo el mundo: de uno en uno. Las principales novedades de esta etapa residen en que son capaces de ponerse de pie agarrándose a cualquier cosa (la cama, la pata de las tronas, los testículos de papá) todo les vale para hacer palanca y erguirse. Creo que antes de que acabe el año estarán andando, fase que por otra parte espero con porcentajes identicos de miedo e ilusión.

Sus personalidades son cada vez más diferentes, pero cambiantes. Tomás es más tranquilo y observador mientra que Antón Jr. parece más nervioso y risueño. Este fin de semana decidimos quedarnos en casa para descansar y conocernos mejor. Pues estoy hecho polvo. No paran. Antón Jr. se me tira encima haciendo la croqueta y me da con su pequeña cabezita, una vez más, en mis testículos, pero no me importa porque llevo torta. Disculpe Capitán, ya sé que la frase no tiene sentido, pero es que son coplillas que se le van quedando a uno ya que su madre (que es un rumbera, vamos a bailar ) les ha descubierto Los Cantajuegos.  Y yo que soy rockero de corazón me he mostrado en contra desde el principio, pero es cierto que hay un cierto brillo en los ojos de mis hijos cuando Los Cantajuegos (que hacen el mismo efecto en los niños que The Beatles en las chavalas de los años 60) hacen acto de presencia vía You Tube.

Menudos exitazos.

Para que me entienda Capitán: son canciones tocadas con un PT1 (alguna está más currada y puede que sea un PT10) y a ellos les encanta y a nosotros también porque todo el mundo está feliz (muy feliz) y no deja de bailar…vaya perdón, se me ha ido otra vez.

Tienen la del “Chindolelé”, que yo entendía al principio “Chingobebé” y no entendía si era una canción apropiada, pero como su madre bailaba con ellos ajena al peligro pues  yo no decía nada.

Está también  la del cocodrilo, el orangután, dos pequeñas serpientes, un aguila real y por supuesto los dos icos.

Precisamente esta canción da pie a uno de esos momentos íntimos de pareja que uno solo se atreve a confesar en la oscuridad protectora de la alcoba cuando los niños están ya durmiendo y nadie escucha.

—Oye cari.

—Estoy durmiendo, déjame

—¿Qué es un ico?

—¿Cómo “un ico”?

—Ya sabes, como en la canción: tan solo no se ve a los dos “icos”

—¿No decía “micos”?

—Yo creo que dice “icos”

—Pues no sé…¿un unicornio?

—Sí debe ser eso. Buenas noches cari.

 

 

 

 

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—Cari…

—Yo creo que no es un unicornio.

—Pues yo estaba pensando que igual dice “pico”.

—¿Estás loca? ¿Qué coño va a decir “Pico”?

—A ver que la pongo.

Y ahí estabamos a las 3:30 de la mañana. Como dos gilipollas. Intentando averiguar que es un “Ico”. Y no hubo manera. Si algún amable cantajuego lee esta misiva pues que se sienta libre de hacernos partícipes de este misterio.

En otra hablan de que son una taza, o una tetera, un cucharón y en definitiva toda la vajilla. Mi mujer dice que es para coordinar y trabajar la memoria. Y yo la creo. 

Ellos se divierten con Los Cantajuegos, pero meriendan con Rubber Soul de The Beatles y The Razor Edge de AC/DC y también flipan. Así que espero que sean unos chavales abiertos a cualquier tipo de música Capitán, al fin y al cabo todo es cultura incluso Jesulín y Tamara. Hay que escuchar de todo.

En mi época eran Enrique y Ana (dúo sospechoso a todas luces se mire por dónde se mire) y Parchís. Siempre quise la ficha roja hasta que vi a Tino en una entrevista hace poco y se me cayó un mito. Había muchos más Regaliz, Botones, Teresa Rabal, Barricada y muchos más.

Bueno Capitán, me despido que de verdad que estoy hecho un desastre, al borde del infarto, pero feliz como un ico.

¿A que jode?

Despido el  informe con una foto que tiene la virtud de que no se puede escuchar. En este momento les estaba deleitando con una pieza llamada “Sperman is your sugardaddy” con marcada influencia soul.

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PD: Capitán, recuerde poner las manos hacia arriba, las manos hacia abajo, como los gorilas.