Padres primerizos

Esto de ser padre tiene pinta de ser divertido, pero al parecer te salen ojeras de no dormir. Por lo que puedo ver a mi alrededor  existen varios tipos de padres, vamos a analizarlos con detenimiento.

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Padres Primerizos: Están nerviosos. Deben de pensar que el niño es de porcelana o algo así. Tienen tantas ganas de hacerlo bien que no se dan cuenta que se están convirtiendo en perros de caza. Me explico: el otro día me llamó un buen amigo al que hace meses que no veía, vamos a llamarle Mr S. Quedamos en un parque lo cual ya dice mucho. Los hombres de verdad no quedan en un parque salvo que sean:

a) Exhibicionistas

b) Jardineros

c) Padres Primerizos

Gracias a Dios nos sentamos en una cafetería desde la que se puede escanear todo el parque con un rápido barrido de cuello. El niño, de dos años de edad, juega en los columpios. Viene a la mesa, se va, vuelve…en fin, cosas de niños indecisos.

─¡Así que has estado currando en la tele! ¡Que alegría macho! ¿Y cómo lo conseguiste?

─Pues verás resulta que…

─Un momento…

El cuello de Mr. S  se estira como un periscopio, abre bien los ojos y rastrea la posición de su hijo, una vez localizado el objetivo se relaja y coge otro puñado de pipas que devora a toda velocidad.

─Perdona tío, es que al chaval le das dos minutos y te prende fuego al Louvre, hay que tener mucho cuidado ¿sabes?. Bueno cuéntame: ¿cómo fue?

─Tranqui tío… ¡estos niños! Pues nada, fue todo una gran casualidad, resulta que un amigo…

Mi colega vuelve a estirar el cuello y esta vez de una manera casi sobrenatural. Es un cruce entre un avestruz y Bomer (el de los chicles).

─No veo al niño…¿tú lo ves?

Dirijo mi mirada a los columpios y sus inmediaciones y escaneo a alta velocidad. Como no soy padre me fjo en las madres, pero no digo nada.

─Pues la verdad es que me parecen todos iguales. ¿Cuál es el tuyo?

─Lleva una camiseta de Spiderman

Me fijo bien. Todos llevan una camiseta de Spiderman.

─¡Ahí está!Ya lo tengo localizado, perdona. Sigue con tu historia.

─ ¡Total que me llama este amigo y no va y me espeta…

Sin mediar palabra el puto gadgetocuello de mi colega se pone en marcha por enésima vez en cinco minutos, pero esta vez acompaña el estiramiento con un suave meneo de cabeza de izquierda a derecha que no había visto desde las coreografías de los Jackson 5 en los setenta.

─¡Ay que se ha caído!

El niño viene corriendo/botando (que es lo que hacen los niños de dos años para desplazarse) con unos lagrimones en los ojos que te rompen el alma.

Yo, que he criado solo con la ayuda de mis padres y dos empleadas del hogar (a tiempo completo) a mis hermanos, me sé algunos trucos. En vez de hacer un drama por la caída, lo mejor es hacer como si nada y partirse el ojete. Así se quedan tan pillados, que no saben si seguir llorando o despollarse; como su cerebro no está formado del todo suelen equivocarse y les da por reír. Y sanseacabó. Siempre que no haya sangre claro. Si hay sangre no funciona, son pequeños, pero no son tontos.

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Dentro de los padres primerizos, he podido aislar un subtipo: los padres primerizos sin criterio que son aquellos que me llaman a mi , para preguntarme cosas de sus bebés. A mi, que no tengo hijos (ni perro) y lo saben. Tampoco soy una persona que destaque por el buen uso del sentido común ni nada por el estilo. Alguna vez he pensado que se habían equivocado de móvil, pero no.

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Extracto real de conversación con un amigo que no se atrevía a llamar a su mujer por miedo a las represalias y a insultos como: inútil, burro, malpadre (así todo junto y que es lo peor que le puedes decir a un padre primerizo)

─Claro tío, si huele mal es que está cagado. Si…seguro. ¡Pues no sé macho! ¡Mira a ver!

Oigo como mi colega posa al niño en la encimera y escucho el ruido de pañales despegándose.

Cinco segundos después.

─¡Claro que hay mierda anormal! ¡Tu hijo se ha cagado y punto! ¿Cómo que qué hago? ¡Llévalo a urgencias no te jode!

Cuelgo el teléfono cabreado, pero me arrepiento enseguida. Le mando un wass y le explico que lo de llevarlo a Urgencias era una broma, una ironía. Diez minutos más tarde me responde que ya lo sabía, pero un mes después, de copas, me reconoce que ya había llamado a un taxi para subir a Montecelo con el niño.

En fin…

Continuará…

¡Salud hermanos!

 

 

 

De compras con ellas: Telepatía masculina

Ahí estoy, sin hacer nada, tirado tranquilamente en el sofá del salón. ¡Qué calma San Dios! Llevo la camiseta “de andar por casa” y un pantalón de pijama. Mi mano se asegura que sigo teniendo dos testículos y no tres: planazo para la tarde del sábado. Es entonces cuando escucho una frase que está en el Top Five de frases fatídicas junto a éxitos como:

1) “Prepárate”,

2) “Tú verás” y/ o su variación “Tú mismo”

3) “¿No vendrás borracho?” y/o su variación “No vendrás borracho (otra vez)?”.

 

─Cariño, voy de compras. ¿Me acompañas?

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¡Qué coñazo! ¡¿De compras?! ¿No fuimos ya hace seis meses? ¿Qué ocurre? ¿Hemos pegado el estirón o qué pasa? Se va a enterar esta:

─¡Claro cariño! ¡Me apetece mogollón!

─¿Seguro amor?

¡No tía , claro que no! Echan el Elche-Valladolid en Canal+ Fúbol Absurdo, me lo estoy pasando bien y no necesito bajo ningún concepto…

─¡Claro amor!

El resto lo hemos vivido todos.

Capítulo Primero: El Parking

Cientos, qué digo cientos, ¡miles de plazas ocupadas! ¿Pero no estábamos en crisis? Caracoleo con el coche e intento buscar una plaza que esté libre, al final lo consigo. Aparcó entre un Mercedes y un BMW. Mi Saxo en el medio parece el negro de Cazafanatsmas, no pinta nada. Entro justito y para salir de mi coche, que está pegado a escasos centímetros del Monster Car número 1, tomo aire, meto barriga para adentro y me transmuto por unos momentos en un insecto palo, a ver si quepo por el exiguo hueco que he dejado. Tampoco hablo durante la operación, como si las palabras abultasen. Al final lo consigo.

Capítulo Segundo: Los pasillos

Al entrar en un centro comercial tiene lugar el llamado “efecto despegue”. Los oídos se taponan (como cuando vas a Manzaneda) y el jaleo de los niños, la megafonía y los pasos se mezclan en un sonido pastoso que podríamos denominar con cariño “¿Por qué no os vais al zoo? Yo os lo pago”. A los diez minutos ya me duele la cabeza.

Ella se para en cada escaparate, con cara de felicidad.¡Hay tantas cosas! Yo miro alrededor, mi radar busca un sillón o algo en el que poder descansar un rato. Me he traído el kit de supervivencia, que básicamente se reduce a un libro.

─ ¿Vienes  o me esperas fuera?

─La verdad es que entraría ¿eh?. Ganas no me faltan, pero no me apetece. Voy a dar una vuelta. Cuando acabes me avisas.

─Vale amor…

─¡Pero no tardes mucho!

Mirada de castigo.

─ Tarda mujer, tarda lo que veas… tú tranquila. Ya que venimos…

Ella me dedica una sonrisa de: “Así sí”.

 

Capítulo Tercero: Los sillones

Mi mente comienza a anular la frecuencia de los chillidos mientras mis ojos buscan un lugar en el que descansar. Encuentro uno. Hay tres sillones marrones y otros tres justo delante. Es bastante incómodo sentarse y tener a un fulano a un metro de distancia “escrotándote”.
Escrotar: Mirar a alguien fijamente con la intención de tocarle las pelotas.
Me cago en el arquitecto y me sumerjo en mi libro. En esta postura no estoy cómodo. Paso la pierna izquierda sobre la derecha. Tampoco. El culo me empiezo a resbalar. ¿De qué está hecho esta mierda de sofá? ¿Los untan con aceite antes de abrir o qué? Seguro que lo hacen para joderme. No hay manera. Cruzo la pierna derecha sobre la izquierda y sigo resbalando. Ahora parezco gilipollas. Intento recolocarme. Descruzo las piernas y me escurro hacia abajo por tercera vez. Ahora parece que esté posando para la portada de un disco de rap. Desisto.

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Encuentro otro oasis de sofás a pocos metros. Es, a todas luces, más cómodo, parece que este sí lo ha diseñado un humano con culo. Un cartelito me informa de que si meto un euro el sofá me da un masaje. Con la crisis hasta los muebles se prostituyen. ¿Será con final feliz? Me lo pienso pero paso, ya lo haré otro día. Comienzo a leer. A pocos metros veo que hay otro macho alfa, como yo,  con el mismo libro. El sujeto es regordete, calvo, con cara de bonachón. Establecemos contacto visual durante uno segundos y nos sonreímos. Empatía pura. Sintonizamos. Literalmente. De repente oigo una voz en mi cabeza.

 

Capítulo Cuarto: La telepatía

Es la voz del hombre que sonríe desde su sofá. No sé como lo sé, pero lo sé. Puede que sean sillones mágicos. El hombre va al grano. Se baja un poco las gafas con gesto inquisitorio, como analizándome. La sonrisa sigue viva en su rostro.

─¿Y tú cuánto tiempo llevas aquí?─ me pregunta sin hablar. Es una sensación extraña como cuando uno se imagina un estribillo.

─Pues llevo ya medio hora señor…

─ No demos nombres. Puedes llamarme Señor Carrefour.

─Ok. Usted puede llamarme Tío Tony.

─¿Y cómo lo llevas Tío Tony? ¿Hasta las pelotas como siempre no?

─La verdad es que sí, pero ya sabe…hay que mentir, por el bien de la relación ¿Y usted desde cuando lleva aquí?

─Desde 1997.

─¿Tanto tiempo?

─ Es que mi mujer tarda mucho en probarse las cosas. Entró en Zara en 2010, le dije que no tardase mucho y me dijo que “esperase sentado”.

─Entiendo. A ver si no iba a ser literal hombre…

─¿A qué te refieres?

─ A la expresión “espera sentado”. Ya sabe, como en plan…”eso nunca va a ocurrir”.

─ Pues no la conocía.

─ Ya veo ya…

─ O sea… que igual se ha ido ya a casa ¿no?

─Igual sí, señor Cortefiel.

─Es Carrefour.

Me doy cuenta de que soy un tío con suerte. Ella no tarda tanto. Pobre desgraciado, destinado a vagar por estos pasillos para todo la eternidad.

Nos despedimos con la mirada, lo cuál es de gilipollas porque tenemos telepatía, y nos enfrascamos de nuevo en nuestros libros. Tras unos instantes el hombre reanuda la conversación.

─¡Huye mientras puedas Tío Tony!

─¡Tranquilo hombre! ¡No pasa nada! En esta relación llevo yo los pantalones.

Ella aparece de repente, de la nada, cargada con cinco bolsas, y yo doy un brinco del sofá.

─ Ya está. Nos vamos.

─¡Claro amor, lo que tu digas! ¿Te llevo las bolsas?

Me giro para despedirme de mi Mr. Carrefour, pero no hay nadie.

─¿Con quién hablabas?

─Con nadie amor, leía en voz alta─ miento mientras vuelvo a girar la cabeza para cerciorarme de que el hombre se ha desvanecido.

Capítulo Quinto: El Parking (de nuevo).

─¿Dónde dejamos el coche?

─No me acuerdo─ respondo.

─ Era amarillo creo…

─Pues para mí que era naranja…

─ La plaza era K12.

─ Creo que era B21

Esto parece el juego de los barquitos. La B21 no es. Recorremos toda la planta naranja y nada. Bajamos a la planta amarilla y ahí está mi Saxo en la B21.

Como ella había dicho…

¡Salud hermanos!

PD: Ningún niño fue herido durante la escritura de este post, pero ganas no me faltaron.

 

 

 

 

 

 

 

Amenazas de madre: “Prepárate”

Amo a mi madre. Todas las semanas me acerco un par de veces a su casa y como con ella. Cada año se vuelve más ordenada, tanto que deja notas por toda la casa porque sabe que su hijo mayor es medio lelo:

Ejemplos de notas:

“Tonchi cierra bien la nevera”

“Antonciño tira de la cisterna y apunta bien”

“Hijo, estoy en el salón”.

Ese tipo de cosas de madre que todos conocemos. Deberíamos barrer a los políticos durante una temporada y poner a un ejército de madres al frente de la nación, seguro que otro gallo nos cantaría. A lo mejor se iba al carallo igual, pero iba a estar todo perfectamente ordenado y limpio.

Las estoy viendo, observando el mapa de España caña en mano, ceño fruncido y comentando entre ellas:

─Uy Mari…¿No crees que Asturias no queda bien ahí? Y si la movemos un poco a la derecha…

─¡Ay Tesy! ¡Estaba pensando lo mismo! Y de paso pon Sevilla al lado de Lugo y céntrame bien Madrid que no este bien del todo…

Siempre igual.

Y después están las venadas de madre. Esos cabreos que surgen de la nada y le pillan a uno con la guardia bajada. Pongamos un ejemplo:

Esta misma semana me acerque hasta su casa para hacer algo que me encanta: merendar, una costumbre que se pierde con la edad y que es muy nuestra.

¿A dónde vas? A merendar.

¿Qué haces? Estoy merendando.

Un verbo simpático lo mire usted por dónde lo mire.

Yo respeto mi dieta escrupulosamente y ahora tan solo meriendo un par de veces cada tarde. Subo a casa de mi madre, le doy un beso, me preparo un sabroso colacao y me meriendo un par de magdalenas mientras escucho las frases de madre de la semana…

─Antón tienes que ir a ver “8 apellidos vascos”

─Claro mamá, ahora voy. Acabo y voy.

─Te ríes más que con un película de Cantinflas.

Paro de masticar. Su crítica me llama la atención: “Te ríes más que con una película de Cantinflas”. Manda cojones, pues ya es reírse, qué fiesta. Ahora sí que me ha convencido. Es un Fotogramas andante.

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Entonces sucede. Mi madre vuelve de la cocina más cabreada que el fantasma del metro de Ghost.

─!Oye deja recogido todo lo de la cocina ¿eh?! (Amenaza velada)

─Que sí madre, ahora acabo y ya voy…

─ Como no lo recojas…¡PREPÁRATE! (Amenaza directa)

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Ojo. Esto es una amenaza en toda regla. La miro con la boca abierta y el colacao me resbala por la comisura de los labios por la sorpresa. En sus ojos puedo ver la mítica mirada de castigo, rollo Motorista Fantasma. No salgo de mi asombro. PREPÁRATE.

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Vamos a ver…¿Que me prepare para qué exactamente?

¿Para el frío? ¿Para la vida? ¿Que aprenda alemán? ¿O me preparo así, en general, y me pongo unas rodilleras, coderas y casco? No lo pillo. El colacao sigue goteando en el vaso, la magdalena a medio comer en la mano y nos aguantamos la mirada como dos pújiles antes de que suene la campana.

Cuando una madre suelta PRÉPARATE uno no sabe bien a que atenerse. A ver, entendedme bien…con cinco o siete años sí que sabes que ese PREPÁRATE acarrea una buena hostia maternal a plazo fijo, pero a mis 37 años…me cuesta más leer entre líneas.

 

Ahora bien…¿Dónde reside el poder del PREPÁRATE? Pues precisamente en esa amenaza indefinida, no sabes qué puedes esperar al otro lado y por muchos años que pasen, no quieres descubrirlo…un buen PREPÁRATE es lo suficientemente potente como para que nos lo pensemos dos veces…

Evidentemente recogí todo sin rechistar, bueno puede que un poco, pero forma parte del circo. Y que dure.

Pronto hablaremos de otra gran frase de madre: “Tu verás”.

¡Salud hermanos!

 

Pontevedra FERVE

Los músicos de la ciudad se unen para velar por sus intereses y reivindicar su labor.

Con este espíritu (y un par de pelotas) nació el sábado Pontevedra FERVE: un pequeño paso para un hombre, un gran salto para una comunidad que en muchas ocasiones peca de apuñalarse por la espalda entre sus miembros en cuanto tiene oportunidad, de ahí mi escepticismo inicial.

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Aun así, los que están delante, en primera línea de batalla, dando la cara, tienen mi simpatía, mi respeto y mi admiración, además los conozco personalmente y sé que aman la música, independientemente de estilos, preferencias y chorradas varias.

Desde mi humilde punto de vista, esta asociación debería tender puentes entre músicos/Concello/hosteleros y educarlos de una vez por todas. Educarlos sí. Todo el mundo sabe qué es un penalty (menos Undiano), pero pocos saben que para dar un concierto (aunque sea muy pequeño y acústico) hacen falta una serie de mínimos para que aquello suene de manera aceptable. Ciudades como Pontevedra están llenas de hosteleros bien intencionados que quieren apoyar la música y “hacer conciertos” sin tener ni la más remota idea de lo que eso significa.

─ Chaval, te doy 200 euros, pones tú el equipo…y acuérdate de mover gente ¿eh?

─ Vale… y al acabar… ¿te como el culo también o te conformas con una pajilla?

Este tipo de cosas son las que se tienen que erradicar en la medida de lo posible. El hostelero que quiera hacer un concierto (repito, aunque sea pequeño, que algunos piensan que esto de la música va al peso) que se lo curre un poquito de nada y si no que monte un pizzería.

Un pequeño equipo es una inversión sí, pero tampoco es la Ciudad de la Cultura. Con poco y bien elegido se pueden ofrecer conciertos con cierta calidad sin tener que vacilar al músico que se deja.

El músico medio también invierte y mucho en su música. Clases, equipo, tiempo…así que es normal que cobre un mínimo por su trabajo/hobby.

También ha habido casos de pubs de la ciudad que han pretendido montar conciertos eléctricos (o sea con de todo, batería, bajo, guitarras…) sin tener ni puta idea, ni una sala acondicionada ni nada…solo buena intención. Eso es como intentar meter un jabalí en una pecera, por mucho que quieras, por mucho que lo intentes… va a salir mal.

Así que es una cuestión de educación de los hosteleros, pero también de los músicos. Hay los que quieren tocar a toda costa sin importarle las condiciones, hay los sibaritas que solo tocan si la sala huele a Channel número 5, hay los que juzgan a otros músicos por su estilo, existen también los que escriben chorradas desde su blog y los músicos de postureo…así que me parece que en FERVE tienen chollo para rato. Sería un reto hasta para Adolfo Suárez, me extraña que no le hayan llamado así a la asociación…es lo que se estila.

Pero puede salir bien…está en su mano, en nuestra mano. La gente se unirá a la causa en la medida en que vayan sucediendo cosas, y quizás así, poco a poco, los músicos se vayan subiendo al carro. Es un carro amplio, estoy seguro de que hay sitio para todos: para el rockero, para el metalero, para el popero, para el indie moderno…¡hasta para los bajistas!

¡Suso, Minerva contad conmigo! Si alguien puede hacerlo sois vosotros.

Y los demás, vamos a arrimar el hombro aunque sea por una vez coño, al fin y al cabo y mientras no se demuestre lo contrario es por el bien de todos…estoy seguro de que todos somos muy distintos, pero también estoy seguro que todos queremos lo mismo: tocar con un mínimo de condiciones.

Mi único deseo es que sea para todos, y esta vez de verdad; que no pase como en otras ocasiones en las que los músicos de la ciudad han montado iniciativas culturales idílicas de palabra y sobre el papel que han acabado derivando en algo menos que cotos privados.

PD1: ¡Vais a hacer un montón de amigos!

PD2: Vía Facebook alguien preguntó (desde mi punto de vista no venía a cuento): “¿A quién se considera músico?” La respuesta es muy sencilla: Al que toque algún instrumento y le mole hacerlo, para decir si es bueno o malo…ya está la gente, es decir, el público.

 

¡Salud hermanos!

 

 

Los ochenta: Adolfo Suárez vs Orzowei

No me he olvidado de vosotros, lo que pasa que el trabajo me ocupaba mucho tiempo y claro, la cosa se ha ido liando, así que no he tenido tiempo para escribir.

Tras esta excusa de mierda…

…puedo decir que me he pasado tres meses ajeno a lo que se cuece en el mundo, y solo ahora, que he vuelto al redil, me estoy poniendo al día.

A ver no me interpretéis mal, hay cosillas que sí me han llegado como que Messi vomita casi tanto como marca o que si en el Facebook le das tu “Me gusta” a la foto de un niño con un tumor en la cabeza del tamaño de un gorro de la guardia británica puedes salvarlo y hacer de la Tierra un lugar mejor, “a better place”.

Pero sin duda, la noticia que más me ha impactado ha sido la muerte de Adolfo Suárez, bueno, la de la muerte y la de la “premuerte” que duró más que una gala de los Oscars presentada por Sánchez Dragó.

Por lo que yo sé ¡Ojo que se va a morir! no es una noticia. Morir nos vamos a morir todos, el hecho noticioso no es ese. Es que está muy mal, se va a morir. Joder, que ya…pues cuando  el fatal desenlace ocurra pues me lo cuentas. ¡No me tengáis tres días así, en vilo, que eso crea más tensión que la señorita Fletcher jugando al ¿Quién es quién?

Al final, claro, Suárez murió, y la gente se ha levantado en una oleada de admiración, nostalgia o no se qué que en verdad me conmueve.

A ver seamos sinceros, cada vez que muere alguien es el mismo cuento, que si era muy bueno, que si le retuiteaba a todo el mundo, que rebobinaba las películas…

Cuando me enteré de la muerte (la definitiva) de Suárez, en mi mente apareció como la Guardia Civil (sin aviso, pero por algo) Orzowei. Es verdad, qué queréis que os diga. Una cosa es la Historia, que pone a cada uno en su lugar y te la enseñan en el colegio (después tú ya te enteras de la verdad preguntando),  y otra los recuerdos de cada uno.

Cuando Suárez fue elegido presidente por vez primera en 1977, yo carecía de control sobre mi esfínter o mi vientre, y como ahora (pero por motivos muy distintos) tampoco me interesaba mucho la política. En aquel momento mi mayor preocupación no iba más allá de mamar como un descosido de los pechos de mi madre, y eructar a tiempo para quedarme más a gusto que un fraile en una churrasquería.

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Poco después, ya algo más crecidito, tenía el suficiente cerebro para ver la televisión (que era la tablet de la época). Solo había dos cadenas: la uno y la dos (no como ahora que no saben que inventarse: ¿TNT? ¿La Sexta 3? ¿Y la Sexta 2 joder?). Recuerdo levantarme los sábados por la mañana, desayunar un zumo de naranja a toda velocidad, sacar mis juguetes y ocupar el salón con indios, vaqueros, el TENTE y todo lo gordo…era entonces cuando en la tele se acababa lo que se daba y comenzaba la sintonía de “Parlamento”.

Parlamento.

Odio esa palabra desde aquella época. A un niño de tres o cuatro años el parlamento le da igual, siempre salían los mismos tíos rancios, que si Carrillo, Suárez, Felipe…así que en cuanto veía los leones asomar por mi caja tonta, cambiaba de canal y ponía Orzowei. Ese sí que era un crack, el primo tonto de Tarzán sí, pero cualquier cosa mejor que la banda aquella…

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Con el tiempo uno se informa y se da cuenta de lo importantes que fueron aquellos “señores siempre viejunos” para el devenir de nuestra patria. Entonces claro, hay que mostrar respeto y parece que aquí se muestra de una forma muy particular poniéndole el nombre del finado a todo lo que se menea.

Al parecer quieren cambiarle el nombre a Barajas y que a partir de ahora sea Aeropuerto Adolfo Suárez. ¡Claro, qué bien! Por toda España se presentan propuestas para que Adolfo Suárez tenga una calle en casi cada ciudad. Seguro que ese era su sueño. ¡Esto se nos va de la manos!

Ayer entre a pedir una hamburguesa y cual fue mi sorpresa al comprobar que ya no existe el menu McPollo, ahora hay que pedir un McSuárez o si eres un niño un Happy Adolfo. Pero esto solo acaba de empezar. En el Mercadona, desde ayer Mercasuárez, solo venden cremas exfoliantes con la cara del expresidente, las natillas Adolfo te regalan un póster del político si juntas cuatro envases, condones Transición, lentejas UCD. La lista es interminable… casi todos los productos han cambiado de nombre en homenaje a este hombre, bueno… todo menos los CDS vírgenes que siguen llamándose igual.

Entonces despierto como en las películas…

…empapado en sudor. de golpe, como si tuviese un resorte en la espalda. Me giro y despierto a mi novia que me mira y…¡mierda no es ella!… o sea, sí lo es pero tiene la cara de Adolfo Suárez. Parece sacada de “Le llaman Bodhi”. Me pongo las manos a ambos lados de mis mejillas (Culkin Style) y grito….

Despierto otra vez como en las películas, esta vez parece que es de verdad. Todo está tranquilo…no puedo conciliar el sueño y así se me pasa la noche…dándole vueltas a la figura de este hombre al que no conocí, pero que marcó mi vida. Dicen algunos que Suárez era un tipo conciliador en una época más peligrosa que una polla con espinas…yo la verdad no lo sé, recordad que a mi la Transición me pillo viendo Orzowei en el salón, pero ahí va un mensaje para nuestros “políticos”:

Dejad de ponerle el nombre de este señor a mil y unas calles y hablad un poco más entre vosotros y mucho más con nosotros…paletos. Seguramente eso es lo que querría este hombre.

 

¡Salud hermanos!

 

A partir de mañana este blog pasará a llamarse: “Cartas a Adolfo” hasta nueva orden.

 

 

 

 

 

 

 

 

Carnaval: El Zorro

Sábado, 8 de marzo de 2014

Me miro al espejo y una versión mejorada de Antonio Banderas en “El Zorro” me devuelve la sonrisa. ¡Menudo disfraz que se ha currado mi novia! Hasta el último momento el carnaval siempre me la trae al pairo, pero una vez enfundado en el traje, reconozco que me crezco. Empiezo a meterme en el papel y adopto, casi sin darme cuenta, un aire heroico, altivo y elegante al caminar.

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Me dan ganas de dejarme caer por la ventana para, de un grácil salto, acabar sobre los lomos de mi negro corcel que a buen seguro estará esperándome a pie de calle, pero….me lo pienso mejor y bajo por las escaleras, como cualquier bienhechor del montón. Si llevo una mierda  de espada de plástico hay una probabilidad bastante alta de que mi novia se haya olvidado de comprar un pura sangre amaestrado de medio millón de euros para hacer la gracieta.

Salgo a la calle decidido, pero la magia del disfraz se desvanece de sopetón. Tan solo cuatro pasos me hacen falta para darme cuenta de que no hay nadie disfrazado. Mi andar de leyenda se va difuminando al verme desde fuera, como un gilipollas, vestido de El Zorro en un día laboral. Cuando llevo doce pasos le echo un vistazo el reloj digital Casio (¿Qué Zorro que se precie saldría de casa sin él?) y compruebo la fecha. Todo parece correcto, pero una duda me fustiga…

¿Es posible que me haya equivocado de día? Envaino mi espada (que momentos antes zigzagueaba valiente y juguetona al viento) avergonzado por mi aspecto.

Al girar la esquina, justo cuando mi mente empieza a aceptar mi fatal sino, diviso a Axl Rose y a Luke Skywalker que charlan amigablemente mientras se acercan a mi posición. Recupero mi porte caballeresco en apenas unos segundos: espalda recta, pasos largos y decididos; vuelvo a empuñar con un par de cojones mi espada de plástico (recomendada para niños de entre tres y seis años) y me toco el ala de mi sombrero  a modo de saludo.

Mi mente resuelve el problema del carnaval. Puede que me haya equivocado de día, pero estos dos soplapollas también. Una décima de segundo después me doy cuenta que me hallo ante dos buenos amigos de mi pandilla, pero con tanta parafernalia no les había reconocido. Después de un par de chistes de todo a cien, les acompaño al restaurante en el que están y la gente al verme exclama mi nombre a modo de bienvenida aunque en realidad se la pela que esté o no esté. Hago una reverencia del copón (más que un héroe parezco uno de Loco Mía con tanta contorsión) y me pido una cerveza fría que es lo que haría el auténtico Zorro llegado este punto. Aplausos.

Las birras empiezan a caer una a una, sin prisa, pero sin pausa y tengo que ir al baño…hagamos un inciso…

El kit de “El Zorro” es más complicado de lo que parece a simple vista:

-Pañuelo/antifaz: Todo en uno. Oculta mi rostro de mis múltiples archienemigos y eso está bien, pero la contrapartida es que te resta visibilidad lateral, así que uno se pasa toda la noche hostiándose con farolas, columnas de discotecas y otros borrachos. Bastante incómodo y poco práctico.

-Espada/ látigo: Menudo coñazo. La primera vez que sacas el látigo tiene gracia, pero a partir de ahí todo es cuesta abajo. ¿Alguna vez habéis intentado enroscar un látigo una vez hecha la broma? Es como intentar quitar los pelos de la alfombra del Blandi Blub, crees que puedes, pero en realidad no. A mayor alcohol en sangre, mayor dificultad. Me propuse llegar con ambas armas a casa y casi lo conseguí, pero a las 5:00  de la mañana no aguanté más y las tiré al río Lérez al grito, siempre elegante y liberador, de: ¡¡¡A tomar por culo ya de una puta vez!!!

Al menos eso creía yo…porque ayer aparecieron, impolutas, debajo de la cama. Eso sí, al río tiré algo seguro.

En otro orden de cosas, si alguien encuentra las llaves de mi coche y mi cartera que se ponga en contacto conmigo en cuanto pueda.

-La capa: La capa merece capítulo aparte. Elegante sí, funcional no. No voy a entrar en detalles de lo lioso que es ir al baño con una capa, pero todos nos los podemos imaginar. Evidentemente si es para hacer “popó” (término infantil que designa la acción/necesidad de cagar), la cosa se complica sobremanera y si a esto le añadimos el factor “EG” (Estrella Galicia) la prueba se torna casi imposible de superar con dignidad.

Pero de todas estas aventuras y desventuras me quedo, sin atisbo de duda, con el instante previo a salir a la calle. Ese momento en que el traje te sienta como un guante, ese segundo en que uno comienza a interpretar el disfraz. Ella me ayuda a colocarme el antifaz y la pañoleta, pero a mi me arde el culo por salir ya a a la calle.

─A ver… que así lo tienes torcido paletiño…

─Venga, que me están esperando…

─Ponte bien la capa…

─ ¡Uy que carallo eh!

Y me preguntó: ¿Y al Zorro de verdad? ¿Le pasaría lo mismo?

Los Ángeles, principios del siglo XIX. Martes por la tarde.

─Cariño has visto el látigo, es que tengo que salir a hacer el bien y llego tarde…

─¡Ay!¡ ¡Y yo que sé Manolo!

─Te he dicho mil veces que no me llames Manolo cuando estoy a punto de salir a hacer la ronda…

─ ¡Vaaale…! Pues yo que sé “Zorro”…

─ ¿Cari,  así voy bien? ¿Voy bien conjuntado?

─¡Pero si vas todo de negro anormal!

─Vale, vale…no sé a qué hora llegaré…no me esperas despierta amor.

Ella ronca a pierna suelta antes de que él acabé la frase. Silba tres notas , salta por la ventana de la alcoba, cae sobre su negro caballo y cabalga hacia la enorme luna de plata en busca de algún malhechor al que capturar…

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 FIN

Marvelpop: un planeta imaginario…

Bueno, ya está aquí…por fin. Y desde hoy podéis haceros con él.

Marvelpop-Planeta Imaginario (Vol.I)

El Planeta Imaginario (Vol.1) entra en órbita y yo tan contento. ¡Ha costado mucho llevarlo a cabo por un montón de motivos diferentes! Cualquier grupo que saque un disco tiene una historia que contar y no suelen ser precisamente de risa, pero cuando una lo tiene en sus manos…todo eso se resetea y el contador se pone a cero. La música es así. Al principio, el EP no iba a tener título, pero casi en el último momento, me tropecé con la maravillosa sintonía del Planeta Imaginario (un programa infantil de los ochenta que los de mi quinta recordaran) y pensando en ese nombre se me “incendió” la bombilla. ¡Era perfecto para el EP! Las historias que cuentan nuestras canciones no ocurren aquí…ocurren allí, en ese Planeta Imaginario. http://www.youtube.com/watch?v=UgG__CI924s Esta es la primera entrega, cinco canciones para presentarnos en sociedad:

1) Kamikazes: El single. Surgió de un arreglo de guitarra que tenía escrito desde mi época de estudiante en Madrid. Salió de la nada, de repente… y tiene la fuerza y energía que se le presupone a una buena carta de presentación. Y es que pelearse con la música cuando llega cierta edad tiene un cierto componente suicida. La letra la escribí en un “aviso de llegada”  mientras repartía el correo en Sanxenxo. No debí dar una aquella mañana.  Podéis escucharla aquí: https://marvelpop.bandcamp.com/track/kamikazes-2014

2) El astronauta y la bailarina: El riff de guitarra del estribillo surgió en el estudio de Triqui en los tiempos muertos de la grabación de Kamikazes y se fue cociendo a a fuego lento. Una canción tranquila y elegante que habla de amor en el espacio, de un cataclismo a escala mundial y de que la esperanza no debería perderse nunca. https://marvelpop.bandcamp.com/track/el-astronauta-y-la-bailarina

3) Cowboys y fantasmas: Esta es un western. Dos pistoleros que se retan al salir al sol. Los dos tienen cierta mala fama, pero la realidad es que tienen miedo…mucho miedo: pero nunca lo confesarían, antes morirían…y eso es exactamente lo que les va a pasar. Vagaran por el pueblo unidos para siempre…como fantasmas. Moraleja: el miedo no es malo, lo que es malo es callárselo y no afrontarlo. Si estos dos hubieran hablado…no habría canción. El solo de saxo de José García ya vale por todo el tema. https://marvelpop.bandcamp.com/track/cowboys-y-fantasmas

4) Ave Fénix: Sentados uno frente al otro, Rodrigo Conde y yo esbozamos esta canción que se ha ido transformando a lo largo de los años. Siempre creí en ella y me empeñé un grabarla. Habla de los cojones que tenemos, aunque no lo sepamos, para afrontar esos palos que llegan de la nada y nos reducen a cenizas durante un tiempo. https://marvelpop.bandcamp.com/track/ave-f-nix

5) Mi pequeña guerra mundial: Cuando la escribí no lo sabía, pero era la primera canción de Marvelpop, y eso que el grupo ni siquiera existía. Esta habla de el lado oscuro de tener un grupo: de los advenedizos que se arriman cuando hace calor, de las discusiones, de los egos infundados…de todo lo que pasó. https://marvelpop.bandcamp.com/track/mi-peque-a-guerra-mundial  

6) MPGM reprise:Cuando Triqui me puso solo el arreglo de cuerda que se curro para “La guerra” decidí meterlo en el Planeta. Sin Triqui no habría disco, pero lo más importante no es eso…sin Triqui no habría Marvelpop, y eso no es algo que pueda decir de muchas personas.

¡Así que aquí está! Ahora a degustarlo. Si te gusta el pop y el rock en castellano seguramente encontrarás algún momento en este disco con el que disfrutar, si lo tuyo es otro estilo…ni te molestes, pero en la variedad está el gusto amigos.

¿Yo quiero un Planeta, cómo hago?

Os cuento, hay dos opciones:

1) Vivo en Pontevedra Pues te pasas por el HiperFroiz de Cobian Roffignac, allí un enorme cartel con nuestros jetos os dará la bienvenida. Precio: 7,95.

2) Soy de fuera de Pontevedra (para los de aquí simplemente “los de fuera”). 

Ahora que hay Internet ya podemos llegar a cualquier rincón de este planeta (el real) con solo un click. El disco de Marvelpop está disponible en: Itunes, Amazon, Spotify, Amazon, E-music y en la tienda (Play Store) de vuestros móviles así que no hay fallo. Si a pesar de esto lo queréis en soporte físico. podéis mandarnos un privado a nuestro Facebook y lo arreglamos en dos patadas: https://www.facebook.com/marvelpopgalicia

Marvelpop-Planeta Imaginario (Vol. I)

Planeta Imaginario Vol.I

Mi cerebro está ya en el Planeta Imaginario (Vol.2): Las nuevas: Ilógico, Búnker (La furia del dragón); las “clásicas”: Éxodo, El Circo, El Cosmonauta; Jekyll & Hyde,Tribal…ya veremos… disfruten del viaje.

¡Gracias a Carmen Rey por echarme un cable con las armonías y las voces! ¡Volveré!

PD: En el Planeta Imaginario no hay un 21% de IVA. ¡Chorizos, que sois unos putos chorizos y unos ignorantes! Citando una gran frase de “El día de los muertos” de George A. Romero: “Así reventéis” Al resto: ¡Salud hermanos!