Boda Civil (Parte 1)

Esto de casarse por lo civil tiene la ventaja de que la ceremonia dura poquito. Es casi como en aquella película de los ochenta: ¿Te la quedas? Él asiente, ella también y felices para siempre.  No es que me haya casado, pero el otro día estuve en una boda civil…y varios puntos me llamaron la atención.

1) El Concejal:

Te casa un concejal o una concejala. Ya el sustantivo “concejal” tiene una connotación muy poco romántica. Vamos a hacer la prueba y veréis que tengo razón. Imaginemos los siguientes supuestos románticos y comprobaréis mi teoría.

Supuesto 1: 

─Cariño, eres el gran amor de mi vida y no puedo imaginarme envejecer sin ti─ dijo el concejal. (Se jodió el ambiente)

Supuesto 2:

Fue entonces cuando ella, cansada de disimular, tomó su mano y la apretó con fuerza. El concejal le correspondió. (¿A que pierde todo?)

¿Ya lo habéis asimilado no?

Prosigamos entonces y aceptemos que, a pesar de mi argumento, insistís en que os tiene que casar un concejal. Correcto, seguid adelante incautos.  Si queréis un plus de clase y glamour que sea el concejal de urbanismo, que en muchos ayuntamientos del interior de España podría ser este señor.

 

Cejijunto

Por lo menos tiene un polvo.

 

2) El alcalde:

En ocasiones es el mismísimo alcalde el encargado de unir a la pareja. ¡El alcalde! Ese tío que en elecciones te suelta frases como: “Juntos podemos” o “Unión para el progreso” de repente abre la boca y te suelta con voz queda y lleno de emoción:

Amor.

Qué pequeña palabra usamos para una idea tan inmensa y poderosa que ha alterado el flujo de la Historia.

A lo largo de los tiempos, el amor ha iluminado el arte, ha animado al desamparado, ha transformado personas severas en sentimentales, ha consolado al sometido, ha llevado fortaleza a personas entristecidas, ha glorificado al humilde y ha hecho calmar a monstruos y caer a reyes.

Ya no parece el alcalde, el muy cabrón suena tan convincente como Al Pacino en la escena final de “Esencia de mujer”. Casi lloras al escuchar las bondades del amor que parece un medicamento milagroso para el alma, pero un destello de comprensión se ilumina en lo más profundo de tu cerebro y  te empiezas a plantear si estás haciendo bien en casarte ya que…

(Comienza el silogismo)

…si este cabrón me lleva mintiendo cuatro años, ¿por qué ahora me iba a decir la verdad sobre el amor?

Tienes miedo.

De repente, quieres huir muy lejos y observas de reojo a tu pareja que (como te conoce mejor que tu madre) sabe exactamente lo que estás pensando. Dos lagrimones de rimel negro resbalan por su rostro, pero como no es tonta te lanza una mirada que todo el mundo interpreta como “¡Qué enamorados están!”, pero que tú y ella sabéis que significa:

“Ni se te ocurra moverte que te corto los huevos”.

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Respiras hondo, juras no volver a votar al señor Pacino y sigues adelante con la boda.

 

Continuará…

 

 

 

 

Chupi

La primera vez que me colgué una guitarra eléctrica con un grupo, creo que corría el año 1993. Mi padre asistía a una convención de dermatología en San Francisco y creyó que estaría bien que su hijo mayor cruzase el charco y le acompañase. Por aquel entonces yo empezaba a tocar la guitarra, pero mi padre pensaba que sería una moda pasajera más. Aún así, nos dejamos caer por una tienda de guitarras de la ciudad y aquello fue un flechazo.

Allí estaba aquella guitarra. Una Fender Stratocaster negra y blanca, una guitarra de verdad.

─¡Papá, cómpramela por favor!

─¿Para qué? Seguro que va a acabar tirada por ahí.

─¡Te prometo que no!

 

Me miro de arriba abajo como el superior que examina al recién llegado y cedió.

Han pasado 21 años y la guitarra sigue conmigo. ¡21 años! ¡La edad de muchas actrices porno! Que mayor estoy…

Lo de la edad de las actrices porno me lo han contado, que yo no sé nada.

La primera vez que estrené esa guitarra fue en casa de mi amigo Chupi, en Samieira.

Allí estaba yo , con la guitarra colgada demasiado arriba y practicando los dos o tres acordes que me sabía. Nunca había tocado un grupo y estaba muy nervioso. Era el nuevo y no sabía si estaría a la altura.

─Vamos a tocar “La foto en B/N”─ dijo Chupi.

El pánico se debió dibujar en mi cara, y el lo debió entender. Apenas lo conocía hace unas horas, pero Chupi me regaló la primera lección de como tocar en un grupo.

─Tú, tranquilo. Pon Re mayor, levanta el dedo y haz un arpegio durante toda la canción.

Miro, el batería, marcó con sus baquetas cuatro veces y la canción cobró vida. ¡Aquello sí que molaba!

Desde aquel día nunca he dejado de tocar.

“Ticket to ride”, “Tu me dijiste adiós”, “One”, algo de Oasis, “In my life”…esas caían siempre. Y sus canciones, las canciones de Chupi.

Las  canciones de Chupi tienen basicamente dos grandes géneros:

A) Amor.

B) Historias raras, raras, raras.

Una de mis preferidas en la “Domingo otra vez” que refleja muy bien su sentido del humor, Tan suyo, tan extraño…cada vez que pienso en la letra visualizo la historia y me parto de risa.

“Domingo, otra vez” habla de un anciano que vive en el asilo y está hasta las pelotas (grosso modo) de ser viejo. Mata el tiempo intentando ligar con las enfermeras que se ven obligadas a sedarlo y ponerle una camisa de fuerza para evitar males mayores.

Chupi en estado puro.

Él me llamaba “Chocolate”. Cuando grabé el solo de “Al rozar” quedó muy Chuck Berry y durante años cada vez que se refería a mi lo hacía como “Chucky Leblanc”. Chucky por Chuck Berry y Leblanc por Tony Leblanc. Su mente era así. Después aquello degeneró en Choco. También bautizó a mi amigo Juan como Cals…y hasta ahora.

Durante estos 20 años Chupi apareció y desapareció de mi vida, pero siempre estaba presente de alguna manera. Le contaba como me iban las cosas, escuchaba mis nuevas canciones, me aconsejaba esto y lo otro. Él fue parte importante de “Los Miserables: Amigos de Blas” que después sería Quatro D Abril, de hecho en el primer disco hay tres canciones suyas: “La foto en blanco y negro”, “No puedo verte sufrir” y ” El ritmo de mi vida”.

Cuando me enteré que tenía cáncer no lo entendía. No tenía sentido. Pero era sí, el cáncer no entiende de lógica y es un cabrón que ataca a quien menos te lo esperas.

Estas navidades le invité a subir al estudio y a meter unos coros en una de nuestras canciones. Lo pasamos genial. Escuchaba con atención, sugería un cambio aquí y otro allá y al acabar de grabar me dijo que la música era la mejor medicina que existía. Y le creo.

La última vez que lo vi me regaló un cacharro para grabar en casa que si os soy sincero, no tengo ni puta idea de cómo se utiliza, pero me hizo mucha ilusión. Quedamos en vernos cuando estuviera mejor y seguimos en contacto todas las semanas.

Ahora que se ha ido, me quedan sus canciones, me queda su extraño humor que rozaba lo psicópata y me queda todo lo que me enseñó, que no fue poco.

Le encantaban Los Brincos, The Beatles…y Los Pistones…cosas más raras he visto.

La música de Chupi me marcó cuando era un crío.  ¿¡ Cuántas veces habré tocado “Esta noche” en aquella buhardilla de Samieira!?

Aún la sigo tocando…

Nunca te olvidaré amigo…gracias.

 

PD: ¡Oye Chupi! No pude ir a nuestra última cita, ya sabes, un curro nuevo, pero cuando llegué a casa pillé la acústica y estuve casi una hora tocando tus viejos temas.

Y de eso se trata.

¡Salud hermanos!

 

 

Watchmen y Robin

Menuda semanita para los amantes del séptimo arte. Robin Williams y Lauren Bacall en apenas 24 horas. A ver con qué noticia nos levantamos mañana, crucemos los dedos.

Lo que rondamos los cuarenta tenemos un hueco especial en nuestro corazón para Robin por muchas razones. Una de ellas es que para nosotros siempre será “El Capitán”. Estamos hartos de escucharlo, pero es cierto. ¿Acaso existe algo que dé más placer que arrancar esa página del libro? ¡Qué bien sienta romper las normas y más cuando se tiene a algún listillo delante!

Inspirador.

Otra de las razones por las que me da pena que Williams nos haya dejado es la bonita amistad que le unía con Christopher Reeve. Comenzaron desde abajo, compartiendo habitación en Julliard, y acabaron convertidos en estrellas. En estrellas caídas, pero deslumbrantes. De las que nunca se apagan por mucho que se mueran.

Nunca nada pudo con su amistad.

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“Momentos antes de la complicada operación de recolocación del cráneo en la columna, de la que Christopher Reeve sólo tenía un 50% de posibilidades de salir con vida, Robin Williams se presentó por sorpresa en la habitación del hospital haciéndose pasar por un proctólogo ruso dispuesto a “hacer un examen rectal a Superman”, llamado Dr. Kosevich, un personaje con dificultades para hablar inglés que interpretó en la comedia Nueve meses.”

“Era un momento especialmente oscuro de mi vida y de repente abrió la puerta un tipo bajito con un gorro azul, bata quirúrgica y gafas que hablaba con acento ruso”, contó después Reeve. 

“Me reí por primera vez desde el accidente. Mi viejo amigo me ayudó a saber que, de alguna forma, todo iba a salir bien”, relató el más carismático Superman de Hollywood”

Williams nos dejó esa mirada tan suya mezcla de humor y ternura. Al parecer algo pasaba allí dentro, en los confines de su cabeza. Algo que quizás no pudo o no supo controlar. El colmo del payaso. No sé por qué la muerte de Robin me ha traído el recuerdo de una pequeña historia dentro de otra historia. Sucedía en “Watchmen”:

“Esto me recuerda a un chiste: Un hombre va al médico. Le cuenta que está deprimido. Le dice que la vida le parece dura y cruel. Dice que se siente muy solo en este mundo lleno de amenazas donde lo que nos espera es vago e incierto. El doctor le responde “El tratamiento es sencillo. El gran payaso Pagliacci se encuentra esta noche en la ciudad. Vaya a verlo. Eso lo animará”. El hombre se echa a llorar.

Y dice “Pero, doctor… yo soy Pagliacci“.

Es un buen chiste. Todo el mundo se ríe, suena un redoble y cae el telón.”

Ciao Capitán.

Salud hermanos.

Cupido, Bigote Arrocet y la Campos

Ya lo preguntaba Alejandro Sanz: ¿Qué será esa fuerza que a todos nos une de dos en dos? Como no lo tengo claro, he buscado ayuda entre aquellos que admiro.

Mi madre:

Asegura con rotundidad que esa fuerza no es otra que la electricidad estática, pero claro, ella también afirma antes del postre que los personajes de las novelas suecas que tanto le gustan tienen todos nombres de perro.

Mi padre:

Más pragmático me jura y me perjura que esa fuerza no es otra que Hacienda.

Mi mejor amigo (catedrático de Física Aplicada): Después de escuchar atentamente el tema dos veces seguidas y analizar la letra ha sentenciado sin dudar: “Para mí que está hablando de follar”.

Mi novia:

Dice que esa fuerza no es otra que IKEA.

Tras hablar con los cuatro no lo veo claro. Yo creo que Alejandro Sanz hablaba del amor, pero no de un amor cualquiera, no. Sanz hablaba del AMOR con mayúsculas, de Pretty Woman “parriba”.

Vale que sí, que el amor es muy bonito y tal, pero tenéis que reconocer que también es un cachondo.Yo creo que incluso es un poco sádico.

Los 90: El amor se vuelve imbécil

En los noventa, aquella época de excesos (maratón de Arma Letal, bailar NKOTB en la habitación…) el amor siempre nos esquivaba y tenía el don de juntar a la chica que nos gustaba  con el tío que peor nos caía. Si no te ha pasado esto es que tú, carbón, eras ese tipo.

Recreo, 11:25 de la mañana, bocata de queso en mano.
– Oye tío ¿sabias que Inserte el nombre del amor del momento se lío el fin de semana pasado  con “Soplapollas n°1″?
-¿Cómooooo? ¿Estás de broma no? ¿Pero cómo va estar con él? ¡Si es un gilipollas!
Y ahí te quedas todo ofendido descubriendo qué injusto es el amor verdadero y pensando que qué demonios tendrá el “Soplapollas n°1″ que no tengas tú. Ya en casa, en la intimidad del baño, te abres una brecha en la ceja como Dylan McKey y rezas para que se dejen. A ver si hay suerte y un día ella se emborracha. Tu amor es tan profundo y honesto que solo piensas en sus peras y envidias más si cabes al Soplapollas nº1.
Pero nuestro amigo el Dr.Amor no mejora con los años y sigue haciéndonos disfrutar y abrir la boca con sus extraños emparejamientos. Pues ahora se le ha dado nada más y nada menos que por juntar de un flechazo a Bigote Arrocet y a María Teresa Campos. Un acierto total. Para mí que disparó a boleo. ¿Y cómo la habrá conquistado? ¿A base de su mítico piticlín, piticlín? ¡Qué crack el Bigote! La madrina de la boda será La Bombi por lo menos.
Bigote Arrocet: parecen dos palabras inofensivas, pero juntas las pronuncias y te meas, haced la prueba: decidlo en alto un par de veces y es mano de santo.
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La Campos: Pronuncia su nombre completo un par de veces y parecerás tonto del culo. María Teresa, eso sí, tuvo que ser buena moza.
Esta pareja (a priori menos creíble que Jordi Hurtado como Chritian Grey) parece que es cierta. Enhorabuena a los premiados.  En algún lugar del planeta habrá un fan de la Campos despechado pensando: ¿Qué tendra Bigote que no tenga yo? ¡Con las peras que tiene María Teresa! A ver si me la cruzo un día borracha. Pobre iluso. No es Massiel.
Viva el amor.
¡Salud hermanos!

Alemaña

Pues resulta que soy alemán y yo no lo sabía. Quiero decir, yo por mis rasgos… alemán lo que se dice alemán no me veo, pero resulta que sí, que soy teutón. Sin darme cuenta estoy celebrando el tercer de gol de Alemania como si de verdad me importase; como si mañana mis problemas fueran a solucionarse como si nada. Reflexiono por un momento y me doy cuenta de que no sé si me alegro de que los alemanes ganen o de que los brasileños pierdan. También me percato de que mechones rubios pueblan mi cabellera. Han aparecido de repente. Supongo que esta fiebre progermana será un movimiento reflejo por la paliza que nos metieron en la Copa Confederaciones, la venganza es algo muy de aquí; o puede que sea porque al ver como juegan los teutones me recuerdan a La Roja, mi Roja, aquella que tantas alegrías nos dio y que ahora está de capa caída.

Escribo esto en el descanso del partido y soy consciente de que en Berlín llevan ya casi media hora bailando samba. Los papeles se han invertido, los alemanes bailando y los brasileños de rodillas profesando un mamading futbolístico que los cariocas no van a olvidar nunca. Puede que dentro de unos años uno se haya olvidado de quién ganó este Mundial, pero nadie olvidará la mano del ger”mano”. Mano como mínimo, porque aún quedan 45 minutos. No sé si quiero seguir viendo esta sangría.

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Los brasileños yacen descuartizados en el césped de Mineirão, en la catástrofe de Mineirão. Lágrimas cariocas bañan las bancadas del estadio mientras los alemanes se menean la bratwurst henchidos de alegría. No es para menos. Neymar tendrá una vértebra rota, pero este Brasil tiene la columna hecha añicos. No sabe por dónde vienen. Me doy cuenta de que he crecido 20 cm. Ahora mido 1, 97.

Y es que esta Alemaña es mucha Alemaña. Tocan el balón, la miman, la duermen, la controlan y además, como siempre, los tíos son unos tanques. Esa es, por cierto la única palabra que sé en alemán: “Tanque” Alemania” (Gracias Alemaña) ¿Por qué? Preguntaréis. Por tomar el relevo de España y dinamitar la soberbia brasileña en su salón.

 

Debe ser una cuestión de karma (Chaparro). Pero bueno, tampoco hay que ser rencoroso. Hay que ser menos picajoso. Es por esto que quiero dedicarles unas palabras a la selección brasileña. Estoy seguro de que le esperan grandes momentos. Ánimo y no os rindáis.

Pero de momento:

Rebota, rebota y en tu culo explota.

Al menos hoy soy alemán. Subo el volumen de la radio y qué ironía suena “A Lambada”.

“Chorando se foi…”

Miro a mi novia y me doy cuenta de que ella también es tan teutona como yo.

─Alemania son los amarillos ¿no?

─Claro mujer, claro. Los morenos con cara de resaca son los alemanes y los altos que parece que lleven un mes sin ir al baño son los brasileños.

Acaba de caer el sexto.
Ahora soy rubio y alto. Me sorprendo poniendo el despertador para que suene a las seis de la mañana. Tengo unas ganas de currar que no puedo con ellas. Vaya…pues casi que prefiero ser brasileño…a partir de mañana claro.

¡Salud hermanos!

 

 

Mamading (o el amor verdadero)

La que se ha montado con el tema este del mamading. Sin duda el nombre tiene algo que engancha, pero a mí no me gusta (me refiero al término). No sé quién ha sido el listo que ha acuñado este engendro, pero se ha lucido.  Aquí, en nuestro país, ya tenemos una expresión que nos viene al pelo tanto por el entorno como por la acción en sí misma. 

Barra Libre.

Y punto. Más castiza, más de aquí.

¿Qué cóño de mamading? (perdonad la contradicción). Palabras raras que se inventan unos indocumentados para poner nombre a una práctica singular que se practica en plural. Yo ya no entro en el tema de si es humillante o no;  de si es ético o no; de si es alimenticio como llevan años asegurando revista científicas como Vale o Nuevo Vale o no. Ahí no entro que me da igual. Cada uno con su cuerpo que haga lo que le venga en gana mientras no moleste (o no salpique). Lo que me enerva es el nombre: mamading.

No se puede ser más gañán.

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En mi época si querías una botella de cava pues la pedías. Si querías una copa gratis, pues te tomabas dos antes y rezabas por haberle caído en gracia a la camarera de turno, pero ahora no.

¡Mamadas por copas!

Debe ser el USA for Africa moderno. Pobre Bob Geldof.

Pero, ¿quién sabe? A lo mejor es una de estas quedadas surge el amor verdadero. Cosas más raras se han visto.

Gurilandia, año 2042 (Conversación 1: versión sincera)

─Abuelita, ¿y tú como conociste al abuelo?

─Pues fue en España en un concurso de mamadas. Lo recuerdo como si fuese hoy. Ahí estaba yo de rodillas dándole lo suyo. Poco después, ya más avanzada la noche, comenzamos a hablar me cayó bien y el resto es historia.

─Pero, abuelita, ¿no debería ser al revés, primero hablar y después lo otro, lo de “felar”?

─Calla hija, ¿qué sabras tú del amor?

 

Guirilandia, año 2042 (Conversación 2: versión falsa)

─Abuelita, ¿y tú como conociste al abuelo?

─En una vacaciones en España cariño, haciendo mamading.

─¿Eso que es abuelita?

─Un guateque hija, un guateque.
Moraleja: se no está yendo la olla. Sin “p”
vejos

 

¡Salud hermanos!

PD: Políticos españoles aprended del mamading y dejad ya el porculing.

 

 

 

 

Frigosex

Los helados en los ochenta estaban cargados de connotaciones que de aquella se nos escapaban. Ahora ya creciditos y curtidos dan que pensar.

¿Quién los diseñaba? ¿Charo Medina?

Anatomía según Frigo

Sí amigos ya sabéis…Frigo, la mítica marca de helados que junto a Avidesa y Miko colmaba de felicidad y azúcar nuestras tardes estivales.

¡Te falta La Menorquina! Y Kalisse también no te jode. ¡Hablamos de helados de verdad por el amor de Dios!

Frigodedo: helado con forma de dedo. Todo el mundo por la playa chupando la mano de Hellboy como tontos.

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Frigopie: helado con forma de pie (ya hay que ser guarro). La mitad de la playa chupando dedos y la otra mitad chupando pies. Arriba el fetichismo. La cosa podía haber ido a peor y podían haber sacado las frigouñas. Solo les faltaba eso.

frigopie

Cosa fea. Algunos no supieron parar y claro…

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Y por último…

Frigurón: helado con forma de…

Friguron

Sin comentarios. Algunos no supieron parar y claro…

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Otros helados como, Calippo,  Twister o el más chabacano, pero más sincero: Pirulo (y al carallo) siguieron la estela de helados tan fálicos como sabrosos.

Pirulo, Negrito…cualquiera de esos títulos podrían ser canciones Georgie Dann.

Georgie Dann no hace canciones hace hits. 

Tenéis razón.

Y así fui creciendo.

Lamiendo.

Si haces un helado con esa forma tan vulgar al menos ponle un nombre original. Yo le llamaría por ejemplo:

John Po (dilo muchas veces y verás que risa).

¡Salud hermanos!

 

Del Minimilk y el Choco hablamos otro día.

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